El Gobierno nacional parece haber quedado paralizado tras la impactante tragedia de Once ocurrida en medio de concesiones ferroviarias en situación terminal. Entre las malas noticias, sobrevuelan las dudas sobre si la estrategia de ´esperar que baje la espuma´ ante cada traspié y salir hacia adelante, aplicada sin fisuras por el elenco oficial en los últimos tiempos, dará resultado en este desastre que vuelve a enlutar a los argentinos.
- Sitio Andino >
- Economía >
¿Cómo subsidia el Gobierno Nacional a los trenes?
El Estado destina 10 millones de pesos por día para ese transporte. Es la cifra que invierte en subsidios para el área metropolitana de Buenos Aires. La tragedia de Once desnudó las falencias del sistema.
En medio de la tragedia, la mira está puesta sobre subsidios que pudieron pagarse sin los controles dispuestos por ley sobre las frecuencias y las inversiones de las concesionarias, gracias a la vigencia de la "emergencia ferroviaria" que rige desde 2002. A pesar de las denuncias de la Auditoría General de la Nación (AGN), que advirtió sobre los incumplimientos del plan de inversiones de TBA y hasta informó sobre deficiencias en los frenos de sus formaciones, TBA recibió en diciembre casi 30 millones de pesos del fisco y en enero otros 77 millones a través del Sistema Integrado Ferroviario (SIFER).
Se sabe ahora que Favicor, una división financiera de la familia Cirigliano, percibe los subsidios del Estado y los deposita en Fondos Comunes de Inversión (FCI) de varios bancos privados, de los cuales los retira a medida que los necesita, con el fin de percibir jugosos intereses. Desde ese grupo justifican esta operatoria con el argumento de que necesitan salvaguardar los subsidios de la inflación, pero desde el gobierno aseguran que la inflación casi no existe.
La tragedia de Once, que en forma increíble se potenció este viernes cuando apareció el cadáver del joven Lucas Menghini Rey destrozado entre dos vagones, 48 horas después del accidente, podría darle jaque mate al sistema de transporte metropolitano tal como se lo conoce. Así, con trenes que tienen más de 50 años de antigüedad, gente que viaja como "ganado" y un gobierno que en su momento entusiasmó hasta con un "tren bala" que desapareció rápido de la agenda, el panorama de los servicios de transporte en la Argentina emerge desolador.
