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Postales de Corea del Norte: viaje vigilado a la tierra de los Kim

Por Sección Fotografía

Fotografías del libro "En Corea del Norte. Viaje a la última dinastía comunista", de Florencia Grieco, publicado por editorial Debate (octubre 2018).


La historia de Corea del Norte coincide con las biografías de sus líderes; no existe una sin las otras. El país nació oficialmente en 1948 con Kim Il Sung a la cabeza; desplegó los primeros esbozos de personalismo en los años sesenta, una vez recuperado de los estragos de la guerra contra Estados Unidos, Corea del Sur y sus aliados, y alcanzó niveles histéricos de veneración por la familia gobernante en los setenta, cuando el gobierno se convirtió en dinastía. En los carteles se lee: "¡Viva nuestro Camarada Kim Jong Un, gran líder de nuestro pueblo!" (izq.) "¡Seguimos lealmente la orden de nuestro Brillante Camarada Kim Jong Un!" (der.)


Llegué a Pyongyang desde Pekín en un viaje en tren que duró un día entero. Poco después de atravesar la frontera, el tren aminoró la velocidad y se detuvo en una estación que podría haber pasado perfectamente por un hotel rural o un hospital pequeño. Entonces di un salto, corrí hasta una de las ventanillas del pasillo y filmé mi primer video norcoreano en cámara lenta. Los retratos de los Kim sonreían desde la entrada; era oficial, estábamos en Corea del Norte. En los carteles se lee: "¡Viva nuestro gran líder Kim Jong Un!" (izq.) "¡Viva el glorioso Partido de los Trabajadores!" (der.)

Hace seis décadas, Kim Il Sung, fundador de Corea del Norte y abuelo del líder actual, rediseñó el país mediante una distribución geográfica de los ciudadanos de acuerdo con su lealtad: a principios de los años sesenta, unos setenta mil norcoreanos «hostiles» habían sido forzados a mudarse a las regiones montañosas del norte del país mientras que en Pyongyang, la ciudad de colores inverosímiles, ya residían únicamente las familias más leales al régimen

Las estatuas de bronce de veinte metros, fabricadas por el estudio oficial de arte Mansudae y emplazadas en una de las colinas principales de Pyongyang, muestran la mejor cara de los líderes muertos. No dan indicios del tumor en la nuca de Kim Il Sung, que creció hasta alcanzar el tamaño de una pelota de tenis y le provocó la muerte en 1994, a los ochenta y dos años, y exhiben a un Kim Jong Il con una altura y una bonhomía que no conoció en vida

"La imagen del líder debe estar siempre en el centro del espacio arquitectónico", sentenció Kim Jong Il en su tratado Sobre la arquitectura, "porque al ser visible en todo momento y desde cualquier lugar, los ciudadanos nunca olvidarán que son felices en el abrazo del líder". Kim Jong Il asumió el poder en el "reino ermitaño" en 1994, luego de la muerte de su padre, Kim Il Sung, fundador y líder del país desde 1948. Lo hizo al mismo tiempo que Corea del Norte inauguraba su época más dramática, atravesada por una hambruna masiva que provocaría, hacia finales de la década del noventa, la muerte de casi un millón de norcoreanos

Todos los ciudadanos norcoreanos mayores de dice años deben llevar prendidos sobre el lado izquierdo del pecho los retratos de sus líderes: el pin redondo sobre fondo blanco o rojo que encierra el retrato de Kim Il Sung o Kim Jong Il, o bien el prendedor con forma de bandera ondeante, con ambos líderes sonriendo sobre un horizonte rojo sangre. Este último es el modelo más moderno, codiciado y exclusivo

Los retratos de Kim Il Sung (izq.) y Kim Jong Il (der.) dominan la plaza central de Pyongyang. Cuando llegué por primera vez a la ciudad, era el año 104. La noche anterior, al salir de Pekín, el almanaque chino decía "2015", pero esa convención no tenía valor al otro lado de la frontera. Allí marcaba el paso de los días el calendario Juche, una creación plenamente norcoreana que fija el inicio de los tiempos en 1912, el año en que nació Kim Il Sung, "Presidente Eterno" de Corea del Norte aun después de su muerte

En la Gran Casa de Estudios del Pueblo, que oficia de biblioteca central de Pyongyang y es uno de los pocos edificios públicos en los que un extranjero puede ver las computadoras con acceso a la intranet norcoreana aunque no pueda usarlas, tomamos el ascensor de madera hasta el segundo piso, donde estaba la sala de lectura, una habitación presidida, como todas en aquel lugar, por los retratos de los dos Kim

Pyongyang creció como una ciudad donde los líderes están siempre a la vista en el centro del espacio arquitectónico, tal como sentenció Kim Jong Il, pero también están en los rincones: en todas las oficinas, en las aulas de las escuelas, en los vagones de subte y de tren, en las entradas de los principales edificios públicos y en todos los hogares del país hay retratos oficiales de los dos Kim


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