Los controles a las exportaciones cárnicas, cuya última edición comenzó en 2006 y se intensificó en los años posteriores, lograron que por primera vez en su historia la Argentina de las vacas exportara más lácteos que carne.
Los controles a las exportaciones cárnicas, cuya última edición comenzó en 2006 y se intensificó en los años posteriores, lograron que por primera vez en su historia la Argentina de las vacas exportara más lácteos que carne.
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Esto implica que la industria láctea, cuyo producto de exportación por excelencia es la leche en polvo, generó un volumen de exportación 55% mayor al de la carne.
El nuevo orden fue posible gracias al golpe de gracia del último año. Entre 2010 y 2011 las exportaciones lácteas crecieron 32% en volumen, mientras que las de carne se anotaron otro descenso, del 15% interanual.
En 2010, el balance de exportaciones favorecía a las carnes tan sólo por 1.000 toneladas de diferencia y los cambios en el último año terminaron por invertir las posiciones de ambos productos.
A las restricciones oficiales de exportación de carne para proteger la mesa de los argentinos que se intensificaron a partir de 2007 se les sumaron los controles de precios al mercado interno y, desde 2009, los vaivenes de la crisis internacional que afectaron y afectan a los compradores de carne más que a los de lácteos.
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Desde 2010, uno de los mayores jugadores del mercado de carnes, el brasileño JBS (dueño de Swift), cerró tres plantas de faena en el país y planea cerrar una cuarta, en Venado Tuerto, Santa Fe. En 2010, otro de los mayores grupos empresarios argentinos, Mattievich, cerró dos establecimientos, también en Santa Fe. Y el año pasado, la estadounidense Cargill vendió las dos plantas de Finexcor para dejar el negocio de la carne en la Argentina.
En el mismo lapso, la producción láctea llegó a niveles históricos y las dos principales empresas nacionales, Mastellone y SanCor, lanzaron nuevos productos, aumentaron sus ventas y siguieron normalizando su apretada situación financiera del pasado.
Más allá de los volúmenes vendidos, el ingreso total de divisas por exportaciones también favoreció a los lácteos. Los exportadores de este rubro vendieron al exterior por u$s 1.527 millones contra los u$s 1.492 millones que pudieron exportar los frigoríficos.
Aunque los valores de la carne aumentaron en 2011 un fuerte 25%, ese empujón que llevó el precio promedio a u$s 5.686 por tonelada (desde los u$s 4.548 de 2010) no alcanzó para paliar la diferencia en volumen.
En paralelo, la marcada suba del precio de los lácteos, del 14%, dio por resultado un saldo de u$s 449 por tonelada exportada en 2011 contra los u$s 3.754 que valió la tonelada en promedio en 2010.
En 2010, las exportaciones pesqueras habían sobrepasado por primera vez las cárnicas en volumen. Este orden se repitió en 2011: las ventas externas de ese sector alcanzaron las 424.024 toneladas, con un leve descenso del 3% interanual.
Fuente: El Cronista


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