Sin una estabilidad que se sostenga con firmeza de ideas y proyectos, los nombres seguirán pasando y la herida que se provocó en la Selección no terminará de cerrarse. Internas, figuras que no brillan como lo hacen en sus equipos y una base endeble, que no termina de encajar propósitos a largo plazo, con trabajos que rindan fruto al corto y mediano tiempo. Argentina necesita un cambio, una oxigenación, una unión que termine de enterrar los fantasmas de una década que no fue fructífera desde el plano futbolístico, donde se retrocedieron varios casilleros. La Copa América, fue la detonación que terminó de aturdir una crisis que ya dejó de ser pasajera.
La crisis de la Selección: cinco técnicos en diez años y un futuro incierto
Bielsa, Pekerman, Basile, Maradona y posiblemente Batista son los nombres que pasaron en una etapa que no arrojó títulos, pero que sembró dudas. Cómo cambiar a tiempo y llegar de la mejor manera a Brasil 2014.
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La llegada del Diez ilusionó al pueblo futbolero. No por los números previos de Maradona, los de las campañas de Mandiyú y Racing, sino por la energía que contagiaba y por el imán que produce en la gran mayoría de los argentinos. Citó más de un centenar de futbolistas, probó jugadores, dirigió en el estruendoso 1-6 ante Bolivia y llegó al Mundial de Sudáfrica en medio de una turbulencia y frases poco decorosas que quedarán en el recuerdo. Con Lionel Messi como la gran figura del futbol mundial, ilusionó con un buen arranque en primera fase y tras la victoria ante México, pero el cachetazo demoledor que le dio Alemania en cuartos, lo dejaron en el abismo. Si bien se pensaba en una renovación, desde la AFA fueron terminantes y no extendieron su vínculo.
Palabras cruzadas, acusaciones de traición y una larga polémica sólo tuvieron un blanco para dañar: la mismísima Selección. En medio de ese clima, Sergio Batista tuvo que padecer una serie de amistosos, entre ellos el gratificante 4-1 a España, el último campeón Mundial, para ser designado como el entrenador oficial de la albiceleste. El Checho llegaba con el título de los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 como el gran lustro en sus espaldas.
Batista quiso darle un sello a la Selección y buscó un exagerado y peligroso acercamiento al juego del Barcelona, pero ese intento murió en la Copa América, donde no pudo con rivales más débiles, como Bolivia y Colombia, y terminó yéndose del torneo en cuartos de final, ante Uruguay y por penales, más allá que en el partido, Argentina fue superior al equipo de Oscar Tabarez.
El lunes podría llegar su final. Y así, una larga lista de nombres esperará, como viene sucediendo de forma constante, el llamado para llegar a la Selección. Falta un proyecto, un trabajo serio para que Argentina vuelva a ser potencia. Autocrítica, entereza y no volver a equivocarse, porque la Selección no está apta para sufrir otro papelón.
Fuente: Infobae