La reciente cumbre de Cambiemos en Mendoza no dejó demasiada cuestión novedosa, en términos políticos, para analizar y hacer especulaciones. Salvo, la confirmación de algunas presunciones que ya se venían barajando, como por ejemplo que las elecciones en la provincia serán unificadas junto con la nación; es decir en agosto las PASO y en octubre las generales y la divulgación de parte de Marcos Peña, el jefe de Gabinete de Mauricio Macri, que pese a las penurias económicas -y al hecho tangible de que la economía no arranca-, lo nuevo, el cambio, entendiendo esto como lo que expresan el Gobierno provincial y el nacional, sigue imponiéndose en la consideración general frente a la posible vuelta del pasado reciente. La permanente polarización y constante referencia a la administración K emerge, ya sin dudas, como la estrategia más gustosa y cómoda para el oficialismo para enfrentar su primer examen electoral de medio término.
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Elecciones y Abed, las notas sobresalientes del fin de semana
Marcos Peña llegó a Mendoza con el fin de reforzar la coalición gobernante y darle un espaldarazo sólido al gobernador Alfredo Cornejo. También se fue de Mendoza con la certeza de que la provincia gobernada por el radicalismo, socio principal del PRO en la alianza de gobierno nacional, se comportará como lo pretende Macri en materia electoral: no habrá desdoblamiento y la lista de candidatos a diputados que presentará el oficialismo deberá estar ciento por ciento alineada con las necesidades de Macri en la nación. El presidente pide un ejército de candidatos dispuestos a militar convencidos su prédica y plan político, independientemente de la falta de respuestas.
Tan es así que Peña, junto a Cornejo y a once intendentes de Cambiemos (sólo faltó Miguel Ronco de Rivadavia porque se encontraba en Salta a donde asistió a una fiesta de casamiento de un familiar), desplegó datos de encuestas recientes que le indican al oficialismo que la imagen de la gestión ha mejorado y que ha comenzado a percibirse, en los indicadores, lo que el gobierno había prometido para varios meses atrás: que la inflación se ha frenado, que ya existen algunos indicios de que la economía comienza a moverse y que la toma de empleo nuevo por parte de las empresas en general está en vías de recuperarse.
Los intendentes hablaron y ratificaron su pertenencia al proyecto y a la alianza. Tampoco se mencionó, al menos allí adentro, el tema candidaturas y se dejó en manos de Cornejo la decisión de elegir el momento más adecuado a para convocar a las elecciones. En ese sentido, se dejó entrever que en la semana, antes o después de la visita del presidente Mauricio Macri, prevista para el miércoles, el gobernador podría dar señales claras de las elecciones unificadas y el comienzo de la conformación de la lista de candidatos a diputados nacionales.
Sobre el tema, a mediados de la semana pasada, el gobernador convocó a su despacho al intendente de Junín, Mario Abed. Le ofreció encabezar la lista de candidatos a diputados nacionales. Abed ni siquiera lo había imaginado y se fue tan desconcertado como muchos cuando se enteraron de la jugada de Cornejo.
Abed lo está evaluando. A Cornejo le pidió que lo dejara pensar unos días antes de responderle. Entre las cosas que evalúa el intendente de Junín aparece el tema familiar por un lado, dando a entender que una decisión de esa naturaleza debe discutirse en la intimidad y algunos temas pendientes que no se han terminado en la intendencia, como es el caso de la compra de la bodega Carricondo por parte del municipio.
Desde lo político, Abed ha bajado la discusión sobre la respuesta dar a sus más cercanos correligionarios en la interna del radicalismo, tales como Ricardo Mansur y Sergio Pinto. Los tres se han mostrado, en principio, algo desconcertados por la oferta cuando se especula, en los corrillos, que Cornejo postularía a un representante absoluto de su extrema confianza en los que no figura, precisamente, Abed, un hombre que se lo liga a Julio Cobos, el senador nacional que, de todas formas, se encuentra algo ajeno a los temas del partido y de política provincial en los últimos meses.
Macri llega a Mendoza a mediados de semana y se transformará en el aspecto central de la política de los próximos días. Sólo estará algunas horas y Cornejo pretende mostrarle el lugar en donde está previsto que se levante la presa Portezuelo del Viento, sobre el río Grande, en Malargüe.