ver más
°
análisis

Un Gobierno de apuestas

Por Marcelo López Álvarez

Argentina en persona de su gobierno, que no tiene respiro en lo que a la economía se refiere, fue una de las estrellas de la Asamblea Anual del Fondo Monetario Internacional. Como tantas otras veces en estos 16 meses, la brutal diferencia entre lo que se proclama en esos foros y lo que devuelve el espejo, también sigue vigente.

Los números difundidos esta semana profundizan la imagen de disociación, ya no hay dudas que la economía no repunta ni con el inflador más potente. Pero esto no es casual, si no hay acciones o medidas tendientes a recuperar la actividad o la producción, no hay inflador que pueda aportar el aire suficiente.

Los datos oficiales sobre el consumo y empleo en grandes centros comerciales muestran una profundidad de la crisis, que debería por lo menos preocupar a quienes gestionan los intereses del país.

La venta de supermercados acumuló un crecimiento febrero contra febrero de 16,3 %, lo que en términos reales -tomando un promedio de las mediciones inflacionarias- significa como mínimo, una caída real de por lo menos 15 puntos en las ventas.

Pero al entrar al desagregado, los números del INDEC asustan aún un poco más. Se nota claramente cómo se dejaron de comprar los productos menos necesarios para centrase en la alimentación. Los crecimientos más bajos -o sea caídas de venta más pronunciadas- se registran en artículos de perfumería y limpieza, indumentaria, calzados y textiles, electrónicos y artículos del hogar, entre otros.

Los rubros esenciales que agrupan la alimentación pierden en promedio 10 o 12 puntos contra la inflación y ni hablar de la carne en supermercados, que pierde más de 20 puntos de consumo. Esto si se compara contra la inflación índice general, sin embargo si se compara contra la inflación de la canasta alimentaria, los números son más preocupantes, por que la carne pierde más de 30 puntos y el resto de los artículos esenciales 20.

El ex viceministro de acción social de la Nación y uno de los hombres más respetados de América Latina en materia de acción social, Daniel Arroyo, viene pregonando la necesidad de la declaración de la emergencia alimentaria y los números del INDEC parecen darle la razón.

El ahora dirigente del Frente Renovador acuñó una frase ingeniosa, pero gráficamente perfecta "Los funcionarios de este gobierno nunca tomaron agua de la canilla", expresión que refleja lo que le cuesta al oficialismo tomar conciencia y magnitud de lo que marcan sus propios relevamientos y estadísticas.

El mismo informe no solo preocupa por el consumo, también marca la pérdida de puestos de empleo con un 1,5 % menos de trabajadores que febrero pasado.

En este contexto, los elogios del FMI a funcionarios y políticas del gobierno con las que se cerró la Asamblea Anual del ente en Washington, no pueden sorprendernos. La recomendación de que en el escenario de baja de los precios internacionales de los commodities la salida es más ajuste, es el mismo manual de los últimos 30 años que a pesar de los fracasos reiterados, el CEOgobierno está dispuesto a seguir línea por línea.

Será difícil esta vez que en una contienda electoral ya lanzada, el oficialismo vuelva a apelar a la famosa "campaña del miedo". El Ministro de Economía y el Presidente del Banco Central públicamente le pidieron a los madamases del FMI que los aguantaran con el ajuste hasta después de las elecciones de octubre. Necesitamos ganar para después poder ajustar a gusto, fue el mensaje claro a los centros del poder financiero.

La confesión del Presidente de la Nación de que no hay Plan B parece confirmarse día a día. El manejo del frente externo financiero y único camino que parece conocer este Ejecutivo, además se asemeja más a un pleno en la ruleta de un casino de Angelici que a un plan económico.

En diciembre de este año el endeudamiento llegará al 53%. El gobierno juega todo a ganar las elecciones (variable que podría manejar relativamente) y a que Donald Trump no decida seguir profundizando la grieta mundial y mantenga bajas las tasas de interés fijadas por la Reserva Norteamericana (variable inmanejable por la política local). Si alguna de estas dos variables no saliera de acuerdo a la apuesta de la alianza PRO-UCR, la disparada de pesos a dólar para volar las "inversiones" a destinos más seguros será incontrolable.

Hoy el BCRA tiene absorbidos pesos en LEBAC por el mismo volumen que la masa monetaria circulante, el solo hecho de imaginar lo que podría pasar en alguno de esos escenarios debería forzar a los CEOs a tener alternativas. Manejar un Estado no tiene ni puede tener la misma lógica que la de una multinacional. Los CEOs no la tienen y el Presidente parece que tampoco al confesar que si alguna de sus variables cambiara, no sabría ni tiene pensado qué hacer.

Mientras las economías regionales siguen cayendo por un tobogán tamaño Disneylandia, las PYMES no encuentran red de contención y el INDEC también confirma que se siguen cerrando fábricas y perdiendo puestos de empleo. Todo demasiado preocupante para un Ejecutivo confiando en recetas ya conocidas y jugando a que el país se maneja como una cadena de farmacias.

Te Puede Interesar