En pocos días más, Alfredo Cornejo debe definir la fecha en la que los mendocinos deberán ir a las urnas para elegir a los legisladores provinciales y concejales departamentales. El debate que da vueltas por su cabeza es la incógnita a develar por el universo político de la provincia: desdoblar la elección para estos cargos provinciales o bien hacerla coincidir con la fecha para la elección nacional que ya fijó la Cámara Electoral para todo el país, en agosto las PASO y en octubre las generales para los diputados y senadores nacionales.
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No hay bronca extrema, ni mucho interés en votar, le informan a Cornejo
El gobernador tiene tiempo hasta mediados de mayo para convocarlas junto a la nación. Si no lo hace, la elección para los cargos de legisladores provinciales puede que pase para el año que viene, para el primer trimestre del 2018. La decisión está condicionada a varios factores: en primer lugar evalúa el grado de necesidad que tenga el presidente Mauricio Macri para solicitarles a los gobernadores aliados, como él, que apoyen con toda la fuerza la chance de Cambiemos para alcanzar la victoria apuntalando, desde ya, la batalla que dará la gobernadora estrella del oficialismo, la bonaerense María Eugenia Vidal, contra los varios aparatos peronistas que tendrá enfrente o bien contra una única fuerza en caso de que el PJ en esa provincia logre una hipotética unificación del kirchnerismo con el peronismo no cristinista.
Macri nunca le pidió a Cornejo de manera expresa que no desdoble, pero sí ha sobrevolado el interés de hacer la elección conjunta como una sugerencia de sentido común en todos los encuentros que han mantenido, a solas o con otros referentes del radicalismo. Macri no quiere que todas las fuerzas que pueda reunir, para contener el avance del peronismo en Buenos Aires que puede hacer tambalear a su gobernadora predilecta y sus propias fichas que le permitan mantener la gobernabilidad hasta el 2019, se dividan o se fragmenten. Pero también hay que decirlo, Cornejo si bien se siente parte de la coalición de gobierno nacional, nunca ha permitido que le condicionen sus decisiones límites adentro de la provincia. Un factor importante para cuando deba firmar el decreto que convoque a las elecciones.
Hay que seguir los movimientos políticos para la semana entrante o a más tardar para la otra en caso de que Cornejo opte por llamar a votar en las mismas fechas del cronograma nacional, porque se debe hacer una modificación a la legislación electoral vigente en Mendoza; aquella que ordenó que en esta elección se debe aplicar el voto electrónico por lo menos para la mitad del padrón habilitado.
Otro aspecto que se analiza y que sigue de cerca el gobernador es el del humor social frente al nuevo paradigma que ha propuesto la administración de Macri a mediano y largo plazo, que modifica las reglas de juego establecidas, ubicando al Estado en otro rol diferente al que le hicieron jugar todos los gobiernos anteriores a su llegada (no sólo por lo que hizo el kirchnerismo), y esa ausencia de resultados evidentes en el corto plazo, especialmente en el campo económico; resultados para nada buenos, aunque sean optimistas a futuro, que no le permiten a la misma porción de la sociedad que apoyó la salida de lo que venía impuesto por años de fracasos tras el mismo modelo, obtener alivios concretos y visibles que mitiguen la malaria que se padece en la actualidad.
En ese aspecto hay dudas a raudales. Pero los informes sobre los que hoy está basando la mayoría de las decisiones que puede tomar, tranquilizan su ánimo y el de sus más cercanos. Su gestión está evaluada positivamente en un 58 por ciento, de acuerdo con lo último que le han acercado, mientras que la de Macri -siempre en Mendoza-, orilla los 40 puntos positivos. Qué pasa con los referentes nacionales de la oposición: si hubiese una elección presidencial hoy, el peronismo en su conjunto en la provincia alcanzaría un 30 por ciento si se suman aquellos que prefieren, por caso, a Cristina como candidata (17 por ciento) o a Daniel Scioli (12 por ciento). Es decir que el escenario puede ser similar al que se registraba allá por octubre del 2015, antes de que se definiera el triunfo de Macri. Sergio Massa alcanza el 14 por ciento.
Respecto del ánimo y el humor social, Cornejo ha recibido un estudio que le advierte que el grueso de la ciudadanía no politizada al extremo, hoy no tiene una posición definida. Es más, la elección de medio término para ese grupo de personas, se le presenta incómoda, molesta y hasta problemática por el hecho, afirma el informe, que obligadamente tiene que decidirse cuando no está dispuesta a hacerlo.
Hay un 30 por ciento de ciudadanos en Mendoza que no tiene claro a quien votar en estas legislativas y, al menos hoy, tampoco quiere tomarse esa tarea. Esperará hasta casi el día de la votación; una elección que por ahora no la ve como, se cree, como un examen hacia la gestión de Macri, sino más bien como un fenómeno exclusivamente local: por eso los oficialismos ganarían cómodos si esto se confirma. Es decir, todos ganarían. Se impondrían los candidatos del gobernador y también los candidatos de los intendentes. El estudio le refleja a Cornejo que están bien evaluados los jefes comunales en Las Heras, Guaymallén, Godoy Cruz y Capital, pero también los peronistas tales como Bermejo en Maipú, Giménez en San Martín, Félix en San Rafael y el macrista De Marchi en Luján, por citar los más importantes.
Ese 30 por ciento que no sabe a quién votará, percibe una situación económica compleja y complicada, pero "pasable" para una buena porción de ellos mismos, mientras que otro 30 por ciento no duda en afirmar que es difícil, frente a un 15 por ciento que la califica sin medias tintas como decididamente "mala".
Un escenario de bronca extrema tampoco aparece en los datos que ha recibido el gobernador. Pero quienes sí tienen bronca y una cerrada oposición tanto a Cornejo como a Macri son los grupos que han copado la calle y esa expresión de malestar constante que suelen reflejar los medios. Allí están, claramente, los sindicatos estatales y algunas organizaciones en donde el kirchnerismo y sectores de la izquierda dominan ampliamente. No son la mayoría, sostiene el informe. Pero es una minoría dura que hace mucho ruido.
Profundizando un poco más en los datos del sondeo permanente que ordena Cornejo y que de tanto le acercan un recorte, hay un aspecto que remarca y destaca por sobre otros: es aquel que le describe que cerca de un 50 por ciento de los mendocinos pareciera ser que no está tan interesado por "las noticias" cotidianas. La pregunta es: ¿Cuántas veces conversa en su casa, con su familia, las noticias del día? Respuesta: 30 por ciento todos los días; 30 por ciento pocas veces; 20 por ciento de vez en cuando y un 20 por ciento nunca.
Para Cornejo es algo así como tocar el cielo con las manos, en su sorda batalla contra algunos medios y sus periodistas que le quieren imponer la agenda política, cuando quien lo tiene que hacer -dice- "es siempre la política, con sus políticos".