América Latina enfrentará una alta volatilidad de los tipos de cambio en el corto y mediano plazo, pero las devaluaciones por sí solas no son la solución para la recesión del comercio que ya lleva cuatro años, advirtió hoy un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) dado a conocer por NA.
Usar entonces el tipo de cambio como única herramienta para dar competitividad a las exportaciones de la Argentina y el resto de la región sólo llevará a las economías al fracaso en un mundo enrarecido en el que el comercio aún no ha logrado salir del pozo en el que cayó en 2011.
En ese contexto, el desequilibrio en las cuentas corrientes ante un mercado financiero que aumentaría sus tasas de interés próximamente generaría susceptibilidad en los países, por lo que cada Gobierno deberá analizar múltiples factores antes de tomar decisiones.
La Argentina depreció su moneda un 73,9% entre julio de 2014 y mayo de 2016 y se convirtió así en el país más devaluador de América Latina en ese período, seguido por Colombia con el 59,6%; Brasil 59,3%; México 39,1%; Paraguay 31,7%; y Uruguay 36,6%.
En esos 23 meses, los movimientos cambiarios han provocado alteraciones importantes en los tipos de cambio reales bilaterales claves para los países de la región debido, entre otras cosas, a factores como la inflación y la caída de precios internacionales o el llamado fin del superciclo de los commodities.
En un escenario recesivo (con caída en valor, volúmen y precios), los países que tienen a Brasil como principal socio comercial registraron apreciaciones reales significativas con respecto al real: Bolivia 30,9%; Uruguay 14,9%; Argentina 13,8%; y Paraguay 9%.
Eso demuestra, según el informe del BID, que las economías no se vuelven más competitivas sólo con devaluar sus monedas si no atienden problemas domésticos que alteran los costos productivos, de logística e infraestructura, entre otros.
Sin tener en cuenta a México, América Latina ha perdido participación en el comercio global al bajar del 4% en 1995 al 2,9% en 2015 y, en paralelo, aumentó su cuota en sectores que perdieron dinamismo global. Así lo indica el Monitor de Comercio e Integración presentado este jueves en Buenos Aires por Gustavo Beliz, director del Instituto para la Integración de América Latina y el Caribe (INTAL) del BID, junto a los economistas Paolo Giordano y Alejandro Ramos.
Un mundo con Trump en el timón
Ahora, mientras el mundo mira hacia los Estados Unidos por la promesa del electo presidente Donald Trump sobre imponer aranceles a las importaciones, el informe concluye que se espera un "período de volatilidad cambiaria con efectos negativos sobre el comercio y aumento de tentaciones proteccionistas". Y postula que algunas realineaciones cambiarias intraregionales (en el Mercosur, por ejemplo) podrían tener efectos depresivos sobre el comercio regional, principalmente para los sectores de mayor valor agregado.
Esta debilidad se observa después de que las exportaciones de Sudamérica no se ajustaron a los segmentos más dinámicos de la demanda global en el superciclo de commodities, en el que además se observó una reprimarización de las economías.
Ante un evidente cambio de marcha en el comercio internacional por los cuatro años acumulados de recesión, el BID postuló que resulta "necesario priorizar urgentemente la agenda de promoción y diversificación comercial".
Ante la consulta de NA sobre si la Argentina está haciendo bien con abrirse a acuerdo de libre comercio mientras las potencias comienzan a cerrarse, los economistas Giordano y Ramos dijeron que el panorama global aún no es claro pero una eventual avalancha proteccionista sólo generaría mayores distorsiones y tensiones.
"Entramos en una fase de pragmatismo en la que los gobiernos deberán tener una gran capacidad para evaluar cómo reaccionar a la coyuntura, por lo que el BID apoya la integración regional de países y de los mercados internacionales, con un norte de economías abiertas", respondió Giordano.
Y agregó que la introducción de distorsiones como las medidas proteccionistas sólo generarán nuevos costos a los sectores productivos, lo que terminaría por debilitar a rubros de manufactura que necesitan fortalecerse y competir. Ramos señaló que hay un "enrarecimiento" del comercio internacional por la decisiones de algunos países de avanzar con medidas proteccionistas, aunque aún no está del todo claro qué es lo que va a pasar. "El llamado que hace el BID es a atender la complejidad del fenómeno, más allá del mix de medidas que vaya a implementar luego cada país. La tentación de usar exclusivamente al tipo de cambio podría lleva a una solución pasajera en detrimento del comercio", dijo Ramos.