La cotización internacional del petróleo, con oscilaciones por estos días entre los 44 y 49 dólares el barril, complica los planes del Ministerio de Energía y Minería de emparejar los precios locales del crudo (mas altos) con los de importación, objetivo buscado por la cartera a cargo de Juan José Aranguren con vistas a enero de 2017.
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¿Cuál será el precio del petróleo? Gobierno busca consenso con provincias
En esta cuestión está en consideración además la decisión pendiente por parte del MINEM de aumentar o no el precio de los combustibles antes de fin de año, para compensar parcialmente a las petroleras por el efecto de la devaluación del peso en relación al dólar, ya que en lo que va del año las naftas y el gasoil aumentaron 31 por ciento.
El tema esta siendo tratado en una mesa de negociaciones que integran, además del MINEM, los gobiernos de las provincias petroleras, las empresas productoras y refinadoras, y los sindicatos que nuclean a los trabajadores del sector.
La intención gubernamental de empardar precios tiene implicancias diversas entre los actores mencionados, incluso diferentes entre las empresas, entre los gobiernos provinciales y entre los sindicatos, por las consecuencias deseadas y no deseadas si tal intención se concreta.
Bajar los precios locales del crudo complicará y mucho las operaciones petroleras, aún cuando todos los actores del sector coinciden en que deben reducirse los costos de producción, por caso adaptando las dotaciones de personal a los menores requerimientos de los equipos tecnológicamente mas avanzados, sobre todo en yacimientos no convencionales.
Al respecto, cabe considerar las ultimas declaraciones del gobernador del Neuquén, Omar Gutiérrez, quien planteó la necesidad de que se mantenga el actual esquema de precios internos diferenciados respecto del internacional, acercándolos progresivamente en una transición que permita preservar niveles de producción y también de ingresos por regalías.
El crudo Medanito (liviano) que se extrae en la región cotiza actualmente en 60 dólares (antes en 67) en base a un esquema que también ubica el precio del crudo Escalante (pesado), producido por caso en la Cuenca del Golfo San Jorge (Chubut-Santa Cruz), en torno a los 51 dólares el barril (antes en 55).
La paridad con el precio de importación está mucho mas cerca en este último caso, sobre todo si se cumplen los pronósticos de que el crudo internacional se estabilizará en torno a los 50-52 dólares durante los próximos dos años.
Además, debe considerarse que el crudo pesado producido en la CGSJ se exporta mayormente y en cambio el liviano se refina para abastecer al mercado interno.
Por lo tanto, no es igual la situación en la industria petrolera local de empresas que producen y exportan el crudo, que aquellas que destinan la casi totalidad de su petróleo a la refinación y comercialización en el país.
La baja inmediata hacia la paridad de precios internos con los de importación generará nuevas pérdidas a estas petroleras, por caso YPF, a menos que resuelva importar más combustibles que producirlos localmente.
La ecuación económica es diferente para el caso de petroleras no integradas, es decir que no operan en toda la cadena de la industria: producción, refinación, comercialización.
A principios de año las petroleras, las provincias productoras, los sindicatos y el gobierno nacional habían conversado que el esquema de precios internos diferenciados se mantendrían hasta principios de 2018.
Pero parece que todo se anticiparía un año, lo que abre un interrogante acerca de la repercusión en la industria petrolera local, su economía, la de las provincias y la de los trabajadores del sector. Fuente: DYN