Los argentinos terminaremos el año con una inflación promedio del 40%, así lo van ratificando diferentes consultoras económicas y también lo admitió el ministro de Hacienda de la Nación, Alfonso Prat-Gay que redondeó en un 38%. A dos meses de culminar el 2016, la discusión se ha instalado en la posibilidad de dar un bono de fin de año a los trabajadores para ayudar a recomponer sueldos -que han quedado por debajo del aumento que tuvo el costo de vida, debido a la inflación-.
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Fin de año argento: entre el "bono parche" y la recomposición salarial
Sitio Andino consultó a economistas para verificar si Mendoza puede hacer frente o no a este bono de fin de año. Y, lo que es más importante para los trabajadores, buscar respuestas a por qué hablamos de un bono de fin de año cuando en realidad debería hablarse de recomposición salarial, luego de las lejanas paritarias.
Los economistas Gustavo Reyes y Sebastián Laza coincidieron que entre el 40% de inflación anualizada y el aumento del 30% en sueldos que se dio este año (teniendo en cuenta que en algunos casos fue menor a eso y en otros, como el aumento a camioneros, fue superior) aún existe una pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores que ronda el 10%.
"Un bono de $2.000 es algo simbólico, por supuesto que debería ser más alto de acuerdo a las necesidades de la gente, pero también hay que ver cómo están las empresas. La recesión ha golpeado mucho al sector privado y esto es imposible de obviar", indicó Laza al tiempo de añadir que "desde el punto de vista de recuperar el poder adquisitivo de los sueldos este bono es sólo una ayuda, un refuerzo para llegar a fin de año".
¿Qué es la inflación inercial? Cuando en un país se desarrolla una alta inflación comienzan a observarse conductas de sentido común que, a la larga, profundizan el daño. Ante el aumento de precios los agentes económicos intentan protegerse de las pérdidas de ingresos o capital y esto lleva a que contratos, alquileres, materias primas, por nombrar algunos, sean reajustado. Al final, todo decanta en un nuevo ciclo inflacionario. Generalmente, mientras más elevada haya sido la inflación pasada, mayor será la estimación de la inflación futura que realicen los agentes, lo que repercutirá en el precio final.
En cuanto a la posibilidad de recomponer sueldos en base a ese 40% inflacionario, Laza explicó que el Gobierno teme a la "inflación inercial" aquella tendencia que tienen los precios a indexarse según la suba de salarios. "El aumento en sueldos da pie a los empresarios a hacer un nuevo aumento en los productos y servicios, lo que inicia un nuevo ciclo inflacionario", indicó. (Ver recuadro)
Por su parte, Gustavo Reyes del IERAL apuntó que Mendoza transita una recesión más aguda que el resto de las economías argentinas: "A nivel nacional la caída de la economía parece haberse amesetado en el tercer trimestre, mientras que en Mendoza sigue cayendo. Estos datos harán que para las empresas locales no sea fácil pagar un bono a su personal".
Según Reyes, hay tres elementos que han influído negativamente sobre Mendoza más que en el resto: "El tipo de cambio estancado que tuvimos durante muchos años hizo mella en los sectores económicos más fuertes de Mendoza, como son la agricultura, la industria, minería y turismo; en segundo lugar está la mala cosecha que tuvo la provincia este año; y, en tercer puesto, la caída de Brasil como gran comprador de productos locales, país que está viviendo una recesión inédita en su historia".
¿Cómo se relaciona la recesión argentina y mendocina con la posibilidad de pagar un bono de fin de año o hacer frente a una recomposición salarial? Es simple: en recesión las empresas venden menos por lo tanto trabajan menos también, esto lleva a que no puedan dar mejoras de sueldo a sus empleados y, por el contrario, en muchos casos despidan personal. Esto culmina en el consumo de las familias, ya que ante sueldos más magros la gente retrae su propio consumo.
"Así está el panorama en Mendoza -indica Reyes-. La capacidad de los distintos sectores económicos y productivos para recuperar el poder adquisitivo de los salarios no es el mismo. Es imposible que se hable de un bono de fin de año igualitario para todos los trabajadores, sean del Estado o del sector privado, porque todos están viviendo la crisis de manera diferente".
"Un bono de $2000 para algunos trabajadores que tienen mejores sueldos será una burla, en tanto que hay muchas otras empresas y rubros que directamente no podrán otorgarlo", aseveró.
En el mismo sentido consideró que una recomposición salarial no será realidad hasta el año próximo, ya que el país atraviesa, en estos momentos, por dos inflexiones: por un lado, la caída de la economía parece haber llegado a su piso y, por el otro, la inflación se desacelera en el país (del 4% mensual de inicios de año se ha bajado al 1,5% en septiembre). "Con estos datos no es adecuado hablar aún de recomposición salarial. Desde ese punto de vista el bono de fin de año sería mejor aunque no debería ser igualitario para todos los sectores", finalizó.