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"Item Educación", el incentivo en que deberían estar pensando Macri y Cornejo

Muchos países incentivan a sus maestros, no sólo para mejorar la calidad educativa sino como pilares para luchar contra la pobreza, la violencia y la marginación creciente. Colombia da un 50% de sobre-sueldo a docentes que logran metas; México hasta un 400% a quienes eligen escuelas de zonas pobres. La educación como bote salvavidas de un naufragio.

Uno, de cada tres argentinos, es pobre. La realidad, no la frase, debería provocarnos vómitos: uno, de cada tres de nosotros, es pobre. Y son cifras oficiales. La pobreza podría explicar muchas de las penosas situaciones que vivimos y que van carcomiendo la estructura del país lentamente: el aumento en la violencia (social, de género, intrafamiliar), la inseguridad, la falta de motivación en adolescentes y jóvenes, la ruptura en la cultura del trabajo. Sin embargo, seguramente es a la inversa: el desempleo, la falta de oportunidades, la inflación, el cierre de empresas, las fallas en la educación seguramente son causas (no consecuencias) y están decantando en un pueblo pobre. ¿No es triste? Una Argentina pobre es bien triste.

En el mundo, esta lucha ya se vivió y se decidió cuál era la única herramienta posible para convertir a un pueblo castigado en un pueblo con oportunidades: la educación.

Nosotros mismos, cuando en las charlas de familia surge el temor por la violencia creciente, nos encontramos ante el famoso "antes esto no pasaba". Y es cierto, antes esto no pasaba porque desde pequeños se nos hacía respetar primero a nuestros padres y abuelos, luego a nuestros maestros y, por último, a la sociedad en la que vivíamos. Esos valores se han ido perdiendo y, tal vez, el único reducto de salvación que nos quede sea preservar a la escuela como un bote salvavidas en medio de un naufragio. La educación como forma de enseñar y respetar valores, preparar para el trabajo y rescatar a las generaciones jóvenes de familias en las que esos mismos valores se han perdido.

Desde este punto de vista, la última pelea entre sindicalistas y funcionarios sobre la posibilidad de un nuevo ítem que marque el sueldo de los maestros aparece como superflua. Se equivoca el Sute al ir en contra de una evaluación del sistema educativo (porque ser críticos es lo único que nos puede salvar de ser mediocres) y se equivoca el Gobierno si detrás de todas las evaluaciones reinantes está pensando en una nueva manera de "ajustar" riendas a los docentes, mientras el resto de la administración pública hace, deshace, gana y duerme sin que nadie la moleste.

Repasemos. Por un lado está el "ítem aula", que tantas satisfacciones dio al gobierno provincial en lo que respecta a bajar el índice de ausentismo y que podría ser "federalizado" en un futuro. Por otro, el supuesto "ítem productividad", pesadilla del Sute ante las últimas evaluaciones encargadas por la Provincia.

Para el tercer lugar vamos a proponer el "Ítem Educación", un agregado que signifique un verdadero INCENTIVO para quienes se dedican a la tarea de enseñar y que, sí, tenga que ver no sólo con la calidad educativa sino también con el mérito de ese docente que viaja kilómetros para ir a dar clases, o elige colegios marginales, zonas conflictivas o escuelas rurales.

Países que incentivan a enseñar mejor

Muchos países están apoyando las mejoras en el sistema educativo brindando incentivos a los docentes no sólo teniendo en cuenta el desempeño de sus alumnos (que es la crítica reduccionista que se hace desde los gremios) sino evaluando además el contexto y otros factores.

El ejemplo de Colombia vale la pena. En este país, el Gobierno Nacional creó una herramienta para medir el avance de la educación a partir de cuatro variables: 1. Resultado de las Pruebas Saber (similares a la evaluación que comienza hoy en Argentina, llamada Aprender); 2. Progreso en las Pruebas Saber; 3. Ambiente escolar; y 4. Tasa de repitencia. Este índice arroja un número que permite ver cómo está la educación en Colombia, en cada departamento, en cada municipio y, especialmente, en cada colegio del país.

Todos los años, el Ministerio de Educación pone una meta de Mejoramiento Mínimo Anual. Las escuelas que llegan a esa meta logra que sus docentes, directivos y planta administrativa reciban un incentivo equivalente al 50% de su salario. México, Perú, Cuba y España también premian a sus maestros.

El argumento opositor a los incentivos es que, dicen, no se puede esperar el mismo resultado educativo en un colegio privado que en una escuela marginal y eso decantaría en discriminación. Personalmente creo que el argumento es erróneo, porque todos conocemos colegios privados con pésima performance educativa y escuelas en zonas de escasos recursos cuyos alumnos ganan premios en concursos de ciencia, lengua, historia y otras áreas.

Para saltar este problema, México pensó en un sistema de incentivos que involucra el contexto en que están los colegios, las necesidades insatisfechas de sus alumnos, etc. Así, marcan siete niveles para pagar ese sobre-sueldo: el aumento va del 35% en el primer nivel, hasta 180% en el séptimo. Mientras que para zonas de alta pobreza o alejadas de lo urbano, el incentivo va del 41% a 222%.

El último informe de la UNESCO ha sido crítico sobre el desempeño del sistema educativo en América Latina y, con diagnósticos que lo demuestran, dice que la región está atrasada 65 años respecto de los objetivos impuestos para el resto del mundo.

"Hay que transformar radicalmente nuestra concepción del papel que incumbe a la educación en el desarrollo mundial, porque tiene un efecto catalítico sobre el bienestar de las personas y el futuro de nuestro planeta," dijo la Directora General de la UNESCO, Irina Bokova, al presentar el informe.

"La educación es la única que permite pensar en la reducción de la pobreza, la erradicación del hambre, la mejora de la salud, la igualdad de género y empoderamiento de las mujeres, la agricultura sostenible, las ciudades resilientes y, en definitiva, una sociedad más equitativa, inclusiva y justa", indica el Informe que ha hecho reconsiderar sus políticas a líderes mundiales, por qué no a los nuestros.

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