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Macri, de la economía "modelo malbec" al "chop suey" chino

Que Mendoza quedara fuera de la licitación de energías renovables, por mejor oferta de empresas chinas, no es la primer desinteligencia entre la nación y la provincia.

La sabiduría oriental es reconocida. Desde el lejano oriente han llegado los proverbios más famosos que, normalmente, hablan de la resiliencia del pueblo para salir de las crisis. "La vida es como una cebolla, uno va quitando capa tras capa sin nunca dejar de llorar", dice un antiguo refrán chino. Argentina está a un paso de aprender la lección.

Cuando a la economía había que "malbequizarla"

A fines de enero, Mauricio Macri hizo su primer visita como Presidente de la Argentina a Mendoza. Su entorno hablaba de cómo había impactado en el mandatario el modelo económico de la vitivinicultura mendocina y, una y otra vez, lo utilizaba para adjetivar el crecimiento que quería para el resto del país. La "malbequización" de la economía argentina apareció entonces en los análisis de los expertos, quienes además veían la cercanía de Macri y Cornejo como un buen augurio para Mendoza.

Nueve meses después, algunas cosas parecen haber cambiado.

El "modelo malbec" que tanto gustó al Presidente, y por el cual pregonaba que todas las economías regionales deberían hacer lo mismo (apostar a inversiones y a las exportaciones), quedó en la nada. Quedó en barrica, podríamos decir, como sucede con los vinos de guarda; esos que a veces terminan agriando su carácter. Las decisiones políticas tomadas por Macri fueron llevando al país hacia otros rumbos y, en muchos casos, dejando a Mendoza de lado en las políticas de inversiones.

Ya mucho se ha hablado sobre el enojo del gabinete de Alfredo Cornejo luego que Mendoza quedara fuera de las licitaciones de los 17 proyectos de energías renovables, perdiendo posibilidades de inversión y creación de puestos de trabajo frente a empresas chinas -cuyos precios son altamente competitivos pero a costa de pérdida de crecimiento real para la economía argentina y de puestos de trabajo-. 

El "modelo malbec" fue cambiado rápidamente por el "modelo chop suey" asiático. "No me vengan con cuentos chinos", habría dicho el abuelo.

"Antes de arreglar el mundo, da tres vueltas por tu casa"

Mauricio Macri comenzó su gobierno con una fuerte mirada hacia los mercados externos. "Quiero que Argentina vuelva al mundo", ha dicho una y otra vez en cada discurso que le ha tocado brindar a empresarios y líderes internacionales, en foros como el de Davos o en la última Asamblea Anual de la ONU.

El Presidente ha sellado cada palabra de sus discursos realizando viajes al exterior y sellando acuerdos con presidentes y ministros de las primeras economías mundiales. Estados Unidos, Francia, Bélgica y, claro, China son algunos de ellos. Pero, como dice el refrán, primero mira hacia adentro... fíjate si tu casa está en orden, antes de abrir la puerta a quienes quieran entrar.

La economía argentina no pasa por su mejor momento. El Estimador Mensual de Actividad Económica del INDEC se desplomó en julio 5,9% interanual, la peor caída en 7 años. La producción industrial cayó 5,7% interanual en agosto y ya se había desplomado un 7,9% en julio. En los primeros ocho meses de 2016 el sector manufacturero sumó una contracción de 4,2 por ciento.

El rubro de la construcción es clave para la recuperación por el "derrame" en otros sectores. El INDEC informó hace unas semanas que el índice del sector cedió en agosto 3,7% contra el mismo mes de 2015, con un descenso acumulado de 12,8% en ocho meses.

Las pymes, el principal motor de una economía, vienen ajustando gastos, despidiendo personal y, en muchos casos, cerrando puertas. El consumo continúa en retracción, tanto que sólo en Mendoza las ventas cayeron un 8,9% el último mes muy por encima de la desaceleración nacional.

El gobierno de Macri ya se acerca a su primer aniversario. A esta altura de las cosas ya no es simple echar la culpa a la herencia recibida, sobre todo cuando hay provincias con gobernadores amigos (como la nuestra) que están haciendo sentir su escepticismo y enojo a ciertas decisiones.

Lo que ocurrió con las energías renovables no fue el primer desencuentro entre el gobierno nacional y el mendocino. Hace una semana cuando Macri y Buryaile presentaron el nuevo Programa de Fortalecimiento de las Economías Regionales, Mendoza se quedó esperando los anuncios para el vino y la agroindustria local. El enfoque del gobierno nacional, sin embargo, estuvo puesto en las economías del norte -las del Plan Belgrano- que tendrán devolución en las retenciones de soja.

El ajuste que encaró el Gobierno con la reducción de los subsidios a los servicios públicos a través del aumento de tarifas, hasta ahora trajo más dificultades que soluciones. El viernes se conoció el nuevo esquema tarifario del gas, con un aumento promedio de 203% para consumidores residenciales, tarifa social y un tope de 500% para comercios e industrias. Estos incrementos, más los que se aplicarán semestralmente, reavivarán la presión inflacionaria para el final de este año y el que viene.

Lo cierto es que, con esas medidas más la presión fiscal en aumento,  el modelo económico de Mauricio Macri dista muchísimo de ayudar a las empresas argentinas a alcanzar lo que alguna vez fue el "modelo malbec".

Las luces de alerta se van encendiendo, una tras otra, desde los distintos sectores productivos. Asinmet advirtió, dos días antes de la licitación de energías renovables, lo que podía ocurrir. El agro mendocino, demasiado golpeado luego de años de malas cosechas y peores expectativas, casi no reclama pero ha comenzado a levantar sus banderas sobre lo que se torna insostenible.

Hasta la Iglesia ha dado una voz de alarma que encontró ecos en distintos puntos del mundo, sobre el crecimiento de la pobreza en el país. "Uno de cada tres argentinos es pobre, eso nos duele", dijo el Presidente de la Nación cuando se conocieron las cifras oficiales sobre pobreza e indigencia.

Vivimos en un mundo que no termina de cerrar grietas económicas y sociales; donde las diferentes miradas son tan pronunciadas que hasta han llevado a que Inglaterra salga de la Unión Europea en el famoso Brexit. Un planeta en que millones de refugiados se están movilizando en masa hacia otros países, huyendo de la guerra. Un mercado mundial que sigue sin dar indicios de crecimiento genuino, y al que le falta despegar.

En ese mundo, Argentina es vista como un país emergente de bajos ingresos y productor de materias primas, con datos como el último Informe sobre Perspectiva Global del FMI donde además de bajar el indicador de crecimiento para el país a -1,8% para todo el 2016 (en abril habían dado una perspectiva negativa del -1%), lo encierra junto a otras cuatro naciones que seguirán viviendo en recesión y para las cuales la deflación es una meta aún lejana. Entre esos cuatro países está Brasil.

"Antes de arreglar el mundo, arregla tu propia casa". Pensamiento ancestral que llega desde ese primer mundo que tanto atrae a Mauricio Macri para decirle lo mucho que aún falta por hacer.

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