A pesar de que el Consejo de Estado, la máxima instancia administrativa de Francia, anulara en un municipio el veto al burkini -la malla usada por musulmanas en las playas y que tiene en vilo al gobierno-, una treintena de distritos de la Costa Azul decidió hoy mantener su prohibición y la polémica sigue profundizándose.
- Sitio Andino >
- Mundo >
A pesar del fallo en contra, 30 municipios de Francia vetan el "burkini"
El semanario francés Le Journal du Dimanche informó que solamente dos distritos dieron marcha atrás con el veto playero, una decisión que abrió una grieta en el gobierno socialista de Francois Hollande, ya que la mitad de su gabinete se manifestó en contra de las prohibiciones y otra parte las habilitó.
El Consejo de Estado revocó el viernes pasado la prohibición decretada en Villeneuve Loubet por considerar que el uso de ese traje de baño no suponía "un riesgo real para el orden público" y que la medida era "una afrenta grave y manifiestamente ilegal contra las libertades fundamentales".
Villeneuve Loubet, al norte del país, se sumó a la prohibición que comenzó en Cannes e incluso tuvo el respaldo del Tribunal Administrativo de Niza. Pero la Liga de Derechos Humanos (LDH) presentó un amparo ante el Consejo de Estado que, finalmente, rechazó el veto en ese municipio.
Este caso sentó jurisprudencia y si las organizaciones humanitarias denuncian las prohibiciones en otros municipios ante los tribunales, estos se deberían alinear con el dictamen de esa máxima instancia.
Ante la previsible oleada de demandas, muchas alcaldías podían suprimir el veto por iniciativa propia o mantenerlo, como sucedió hasta hoy, alegando que su situación puede ser distinta.
Entre los municipios que sí dieron marcha atrás están Oye Plage, en el norte y gobernada por los socialistas, y Èze, en la Costa Azul y en manos de los centristas.
En cambio, el alcalde de Sisco, en la isla de Córcega, Pierre Vivoni, dijo que no se iba a "adelantar" a una sentencia jurídica contra su municipio, que lanzó el decreto hace dos semanas tras una pelea entre corsos y familias de origen magrebí.
El viernes, tras el fallo del Consejo de Estado, diversos representantes de la derecha le insistieron al gobierno en que no deje a los alcaldes "desamparados" y promueva una legislación específica. Sin embargo, el Ejecutivo rechazó por el momento esa posibilidad.
De hecho, hoy, el ministro del Interior, Bernard Cazeneuve, aseguró que el Ejecutivo rechaza legislar sobre el uso del burkini porque una ley en contra sería "inconstitucional e ineficaz" y suscitaría "antagonismos y tensiones irreparables".
"Creo más en la fuerza del diálogo que en la estrategia peligrosa de la división", aseguró en declaraciones al diario La Croix y apostó porque los musulmanes "sigan comprometiéndose de cara a la igualdad entre hombres y mujeres" y la tolerancia.
Francia, en su opinión, necesita "tranquilidad".
"Ciertos dirigentes de la oposición hacen mucho ruido. Piensan que, en el contexto actual de amenaza terrorista, se pueden abandonar los principios fundamentales del derecho. (...) Es un grave error", concluyó.
Pero, la polémica que recorre las calles y playas francesas y que tuvo imágenes fuertes como policías obligando a mujeres a quitarse su burkini a la vista de todos, también tuvo un fuerte rebote al interior del gobierno socialista.
El primer ministro, Manuel Valls, advirtió que la postura del Consejo no cierra el debate porque se trata de una cuestión "de fondo" sobre una prenda que, en su opinión, "no es un símbolo religioso, sino la afirmación en el espacio público de un islamismo político".
En cambio, la ministra de Educación y del Derecho de la Mujer, Najat Vallaud-Belkacem, consideró que el veto es "una deriva peligrosa para la cohesión nacional".
"No hay un vínculo establecido entre el terrorismo y la celebración de una mujer en la playa" y la proliferación de los detenidos en las playas tiene como resultado directo "la liberación del discurso racista. No pongan aceite al fuego", pidió la francesa nacida en Marruecos y vocera de Hollande durante la campaña presidencial.
La polémica saltó en Francia a principios de este mes, cuando Cannes fue la primera ciudad en prohibir en sus playas esa prenda que cubre completamente el cuerpo de la mujer y que sus detractores ven como una provocación al laicismo, las normas de higiene y seguridad.
El veto fue seguido en 31 municipios, encabezados por distritos conservadores de la Costa Azul, pero luego adquirió una dimensión nacional, incluso continental, que llevó a debates sobre la libertad, el patriarcado, la discriminación, la radicalización, los miedos y el extremismo.
Fuente: Télam
