Sitio Andino realizó un informe, que fue publicado ayer, domingo, en nuestra portada y que podés volver a leer al final de esta nota, sobre las obras proyectadas y en ejecución del gobierno de Alfredo Cornejo. Para hacer honor a la verdad, el gobernador está cumpliendo a rajatabla lo que prometió: que iba a tener un inicio de gestión sin grandes anuncios, aburrido y que se iba a dedicar a ordenar la herencia que dejó el gobierno anterior. Pues lo está haciendo.
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Cornejo, entre la "Mendoza ordenada" y la "Mendoza pequeña"
Según las cifras publicadas por el Ministerio de Hacienda de Mendoza, en el primer cuatrimestre del año la Provincia habría logrado acomodar la falta de dinero y las grandes deudas que se arrastraban, consiguiendo un superávit de unos 1.916 millones de pesos gracias a un ajustado régimen de gastos, cada vez menor.
A fuerza de ordenar la Provincia, Cornejo ha ido bajando el gasto en obras y sueldos aplicando un duro lápiz rojo en todo lo que se podía marcar. Y, según los analistas, esto al menos se ha logrado. El pago a proveedores parece moverse, lentamente tal vez, pero moverse al fin y ya no se escuchan las quejas por falta de gasas o suero en los hospitales públicos, ni tampoco falta el gas en las escuelas.
No obstante, si uno intenta una mirada más abarcativa, una mirada que hable del Estado no sólo como administrador y gestionador de la cosa pública sino como lo que debe ser: el gran motorizador de inversiones, desarrollo, políticas que reencaucen la producción industrial, que levanten al alicaído agro, que reimpulsen a Mendoza hacia la búsqueda de nuevas tecnologías y polo de desarrollo pues, eso no se ve.
Al Cornejo Ordenador le está faltando el Cornejo Estratega. A Mendoza, en fin, le está faltando esta mirada que, aclaramos, desde hace largos años se perdió.
Mendoza supo ser una de las provincias más ricas de la Argentina, con una industria vitivinícola que movilizaba una cadena productiva que enlazaba fincas, bodegas, transporte y comercialización. Y no sólo eso, hace diez años la exportación de frutas en fresco desde todo el Valle de Uco y la zona sur provincial era tan fuerte como la de otras zonas frutícolas del país. Con la ciruela como adalid, duraznos, damascos y peras salían de la provincia en camiones, que se contaban por veintenas diarias, hacia los puertos del Atlántico y del Pacífico.
¿Qué ocurrió? ¿Cómo se levanta una cadena productiva nuevamente desde los cimientos, teniendo en cuenta que esos cimientos son familias que, en el caso del agro, viven y dependen del producto de sus hectáreas? Familias que, en los últimos años, han ido dejando el campo para poblar un creciente cinturón urbano cada vez más difícil de contener.
La Provincia ordenada de Cornejo no es, aún, una Provincia en desarrollo. No tiene visos, luego de este primer semestre de gobierno, de ser ese lugar en el que los mendocinos podemos ver hacia adelante y sentirnos tranquilos de que mañana seguiremos teniendo trabajo, comida y vivienda.
Aún falta para eso.
El estancamiento de Mendoza y Argentina, en cifras
Es obvio que Mendoza está siendo víctima, como el resto de las provincias, de una economía estancada a nivel nacional que, por momentos, preocupa mucho más ante escenarios internacionales complicados como el que se anticipa ahora por el Brexit.
Pero no vayamos tan lejos. Las políticas iniciales del Gobierno de Mauricio Macri no han tenido el efecto positivo que esperaba su Gabinete y, hasta el momento, los números vienen hacia atrás. O hacia abajo, como prefieran.
La CAME acaba de informar que nuevamente en mayo cayó la producción industrial. Un 5,2% en comparación con mayo del 2015 y un 7,1% si se la compara con apenas el mes anterior: abril del 2016.
Otro dato que debe encender luces de alarma es el crecimiento en cheques rebotados que hubo en mayo y que igualó a lo que ocurría allá por el 2003. Luego de tantos años, las empresas se encontraron sin fondos suficientes para hacer frente a sus compromisos.
Aquí, en Mendoza, las cámaras empresarias vienen advirtiendo de lo difícil que va a ser remontar este escenario recesivo: la caída del consumo en la Provincia es fuerte y no mejora, así como el aumento de precios: la inflación oficial de Mendoza en mayo fue 2 puntos más alta que la nacional.
El conjunto de factores conforma un cuadro complicado: el 43% de las empresas argentinas ha admitido que culminará el primer semestre en rojo, lo cual han intentado subsanar echando personal, achicando gastos, produciendo sólo lo necesario.
O sea, en resumen, tanto a nivel nacional como provincial: en 6 meses subieron los precios mucho más que los sueldos; los servicios aumentaron entre un 150% y un 400% (si obviamos las boletas de gas que llegaron con un 1000% de suba); el desempleo aumentó, en primer lugar porque el Estado se desprendió de miles de trabajadores al bajar programas que llegaban a todas las provincias (en los primeros tres meses del año se contaron 157.000 nuevos desempleados en la Argentina) y como una depuración de áreas, aquí en Mendoza; y la actividad económica no sólo se mantuvo inmóvil, como venía ocurriendo en los últimos meses del 2015, sino que producto del desconcierto provocado por las medidas de Macri y el aumento en el costo de insumos como la nafta: se frenó y decreció.
Las industrias están dejando de encender sus motores porque las ventas cayeron y el costo de producción está aumentando; el turismo, que tanto movilizó los últimos años, también ha tenido una retracción debido, seguramente, al alto costo de llenar un tanque de nafta y también al aumento en hospedaje y comida; la construcción y metalmecánica son los sectores con mayor número de desempleados, por la caída de la actividad; y qué decir del comercio, que inició la temporada invernal directamente con ofertas porque desde hace meses no se vende como para subsistir. El cierre de negocios en el centro y en malls es la pauta de ellos.
Los mendocinos no necesitamos hoy más descripciones de lo que nos ocurrió o lo que ocurre, ni tampoco predicciones futuristas como las que tuvo el gobierno nacional sobre el segundo semestre y que se le cayeron por tierra apenas comenzó junio. Los mendocinos necesitamos pensar como sociedad, como fuerza productiva y como potencia económica cómo revertimos la recesión y damos los primeros pasos hacia el crecimiento. Nuestro Gobierno tiene que guiarnos en ese pensamiento constructivo y creativo.
Informe Sitio Andino: Las obras de Cornejo: de la reforma de la Ruta 7 a los sueños paralizados de Pérez
¿Pensás que Mendoza está estancada económicamente?