"Si hubiera habido personas que enviaran balas en la dirección contraria, justo entre ceja y ceja de este loco (...) boom, boom, ¿saben? Habría sido un bello, bello panorama". Así habló Donald Trump después de que Omar Mateen matara a 49 personas en la disco Pulse, de Orlando.
De esta manera, el candidato republicano siguió la línea que había planteado tras los atentados de París y Bruselas, cuando aseguró que se habría derramado menos sangre si alguna de las víctimas -o potenciales víctimas- decidía pasar a la acción.
El multimillonario planteó estas ideas el viernes por la noche en un discurso electoral en Woodlands, en el estado de Texas. "Salvaremos sus armas. No les quitarán vuestras balas", dijo ante un auditorio acorde a su visión del mundo.
A pesar de todo, no se pronunció sobre la inminente votación en el Congreso de un mayor control y revisión de los compradores de armas ni sobre la eventual prohibición de poseer armas a quienes integren la lista de supuestos extremistas.
Omar Mateen es considerado responsable la masacre de la madrugada del pasado domingo en la ciudad de Florida, donde hubo un saldo de muertos -incluido él mismo- y 53 heridos.