El gobierno de Alfredo Cornejo modificó ayer, vía sus legisladores en la Cámara de Diputados, la conformación de la Inspección General de Seguridad, un órgano civil que apareció en escena producto de la reforma integral al sistema de seguridad que se realizara en 1998, tras aquel acuerdo amplio alcanzado por las principales fuerzas políticas de la provincia en medio de una crisis policial que no había tenido precedentes hasta entonces.
- Sitio Andino >
- Opinión >
Esa herencia K del estilo y de los modos tan difícil de extirpar en Mendoza
El avance del Poder Ejecutivo sobre aquel órgano de control policial, una suerte de Asuntos Internos como el que funciona en el sistema de policía de los Estados Unidos, ha dejado un antecedente preocupante, serio, porque distorsiona el espíritu que impulsó a crear ese organismo a fines de los 90.
En primer lugar ha quedado demostrado que el oficialismo que va detrás del actual Poder Ejecutivo está dispuesto a utilizar la mayoría con la que cuenta tanto en el Senado como en Diputados para hacer modificaciones estructurales a ciertas medidas que se tomaron con el acuerdo de todo el arco político en un momento determinado de la provincia. Esa minoría ya no sólo ha sido usada en la Legislatura por el gobierno para dar vía libre al plan de ordenamiento de un Estado que recibió prácticamente quebrado y anárquico, sino que además avanza y lo de la reforma a la composición de la Inspección de Seguridad es un ejemplo en cuestiones que necesitan, que requieren, de la participación de otras visiones políticas.
También puede que algunos interpreten, con cierta razón, que más allá de las supuestas búsquedas de consenso para mejorar las normas con el aporte de los sectores minoritarios para enriquecer el debate democrático, el gobierno de Cornejo avanza a tambor batiente y a paso redoblado imponiendo el número que hoy juega a su favor. Algunos meses atrás, estos mismos exponentes del oficialismo que hoy gobiernan, cuestionaban con razón el estilo y el método del que hizo gala el kirchnerismo, especialmente a nivel nacional, por el cual desconoció siempre las propuestas de las minorías parlamentarias.
Lo de la nueva composición de fuerzas dentro de la Inspección General de Seguridad enciende algunas alarmas respecto de aquello que la reforma al sistema policial del 98 había logrado establecer terminando con las influencias perniciosas de uniformados vinculados con las peores prácticas de una policía que había ganado fama de brava, por su actuación durante los años de la dictadura. El poder político ganaba terreno entonces, creaba un director de Policía civil y por sobre todo daba luz a un organismo compuesto por civiles, con respaldo político, para controlar a los efectivos.
Con la norma sancionada ayer en Diputados, la Inspección se achica y pasa a ser dominada por el Ejecutivo, quien nombra a su presidente, pero que además le permite al actual oficialismo, a la UCR, nombrar un director de los dos con los que va a contar. El segundo director le corresponderá al Frente para la Victoria por ser la segunda minoría legislativa. Afuera quedan otras expresiones, minoritarias, es cierto, pero que reflejan la diversidad que el mismo electorado definió en las últimas elecciones.
La defensa del oficialismo, sin embargo, apunta a la imposibilidad de ampliar la representación del organismo producto de los problemas internos que tienen esas expresiones en la Legislatura. El PD no existe, el PRO está dentro de Cambia Mendoza dominado por los radicales y los integrantes del Frente de Izquierda a su vez, están divididos en dos partidos con diferencias visibles. Además, el Frente de Izquierda, por su particular modo de ver y observar los hechos políticos, en el exclusivo asunto de la policía optan por no votar, por aislarse, porque entienden al sistema de seguridad diametralmente opuesto a lo que está instituido.
Pero es criticable la poca actitud oficialista por buscar alternativas para mantener aquel espíritu de la reforma. Hoy, el oficialismo dominará, dentro de la Inspección General de Seguridad todas sus tareas, que no son menores. En primer lugar, el control sancionatorio, el régimen de disciplina a cumplir por los efectivos; en segundo lugar el carácter de control preventivo que nunca se cumplió, hay que decirlo también que tiene la Inspección para medir la calidad del servicio. Esto se creó para hacer visitas periódicas a las comisarías y observar el cumplimiento del servicio y las condiciones en las que operan los efectivos y el tercer aspecto, no menos importante sino de vital trascendencia política, también el sistema de ascensos policiales. En este caso es la Inspección la que los propone, con los puntajes correspondientes para los potenciales beneficiarios y es el Ejecutivo el que los ordena.
La Inspección de Seguridad y su composición, cuando fue creada, tuvo en cuenta que era la política la que debía inmiscuirse en el control del sistema de seguridad y velar por la calidad del servicios buscando el mejor perfil para el policía moderno. Control de la política no es lo mismo que control político del partido que gobierna.