Cada semana parece derramar una catarata interminable de noticias que merecerían análisis detallados y con información pormenorizada.
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Empleo, objeto de deseo y de chicanas
Vivimos una etapa en la que la información, a partir de números y datos concretos, brilla por su ausencia. Se analiza, se editorializa a partir de títulos dudosos, frases casi de autoayuda de discursos pretendidamente políticos. Desde allí se construye el nuevo relato.
Basta una frase lanzada sin ninguna prueba o certeza, para que a partir de allí, se arme un discurso replicado hasta el cansancio sin pensar, ni reflexionar, ni preguntar. Sin dudas uno de los temas que entró en esa variante es el del empleo.
La discusión de la ley que pretende poner un cepo a los despidos, motivó el enojo del Gobierno que no quiere ni la mínima señal de ruido o de defensa de los derechos laborales, con la excusa no confesada de que eso alejaría sus sueños de la lluvia de inversiones.
En los últimos días las frases del tipo hace cinco años que Argentina no crece ni genera empleo, el empleo creció en el interior del país, no hay despidos resuenan con demasiada repitencia, y a partir de ellas se trazan análisis que siempre terminan en la pesada herencia, que de tan pesada permitió en los primeros 60 días de Gobierno se transfirieran aproximadamente 120 mil millones de pesos de las arcas del Estado a los sectores más concentrados del poder económico. Tan pesada herencia que permite preocuparse por el dinero de todos o de los jubilados cuando es para programas de inclusión y mejoramiento de la calidad de vida, pero permite obviar tales reparos cuando se trata de desfinanciar el Estado o la Universidad Pública, para financiar y fortalecer las ganancias de los aliados políticos y empresariales.
El propio INDEC (que ahora a nadie preocupa no dé cifras oficiales) se encarga de desmentir el crecimiento. Jorge Todesca anunció, ya hace por lo menos 30 días, que la Argentina había crecido 2,1% durante 2015, y, contradiciendo toda lógica, el propio Presidente hace caso omiso de los datos brindados por el funcionario por él designados y continúa aseverando que el país no ha crecido.
Pero no solo eso, la Oficina Estadística de la Ciudad de Buenos Aires dio datos similares para 2015, pero también marcó el crecimiento de los tres años anteriores.
Respecto al empleo la situación es similar, el Gobierno apela a las frases hechas, no importan los datos, tiene la seguridad por ahora- que serán retransmitidas sin demasiados cuestionamientos.
La base de datos de AFIP muestra el crecimiento del empleo registrado en blanco sistemáticamente desde 2010 a 2015 de 7.253.191 trabajadores registrados al comienzo del quinquenio se saltó a 8.083.814, con crecimiento sostenido año a año con menor o mayor intensidad pero siempre creciendo. El discurso se descascara ni bien se busca información.
Lo mismo pasa en la provincia lo datos comparativos de 2014 contra 2015 también marcan el crecimiento del número de ocupados en poco más de 30 mil trabajadores. Poniendo, además, al Gran Mendoza como el conglomerado con menor índice de desocupación.
Los números nacionales además también muestran que el crecimiento del empleo privado fue superior al del público desmitificando que solo creaba empleo público.
Las declaraciones permanentes tienen su utilidad; distraen, porotean la discusión central que es de aquí en adelante, cómo repercuten y repercutirán las medidas tomadas y el nuevo ritmo de la economía sobre el empleo y la economía diaria.
Por más que desde el discurso se pretenda maquillar lo que pasa cada día, la férrea oposición a la Ley de Protección Laboral y la convocatoria a los empresarios a que se comprometan vanamente- a mantener sus plantillas laborales que no es lo mismo que no despedir- marcan que el Ejecutivo tiene claro registro de que algo pasa.
Un informe reservado de los obreros de la Construcción mendocinos marca que se han perdido 3500 puestos en el sector solo aquí en Mendoza, los metalúrgicos denuncian también números preocupantes y es imposible registrar con certeza el goteo en pequeñas industrias con menos de 10 empleados o comercios.
Uno de los referentes más serios del sindicalismo estatal y durante muchos años titular de ATE y la CTA Víctor De Gennaro, el viernes en los estudios de Radio Andina situó los despidos estatales en todos los ámbitos nacionales, provinciales y municipales en 50 mil, todos los días delegados y representantes de base de los más diversos gremios informan de cesantías y suspensiones. Las comparaciones con años anteriores también se descascaran, el contra relato moderno no resiste la solidez de los números y los registros oficiales. Como tampoco resisten los salarios la pérdida de poder adquisitivo que refleja la caída de ventas, en todos los ámbitos. El jueves los supermercados confirmaron una caída de las ventas del 7% sin embargo off the record, el propio sector admite que la caída sería más pronunciada si no hubieran sido cuidadosos a la hora de desagregar rubros y sacar las cuentas.
Desde lo estrictamente político hay señales que no dan lugar a equivoco; la estigmatización de los empleados públicos, los ofrecimientos de recomposición salarial a los docentes universitarios, el acuerdo con la cadena de comidas rápidas para que pueda tomar mano de obra por debajo del salario mínimo y encima subsidiada por el Estado, identifican claramente qué piensa el Ejecutivo del empleo y cuál es el proyecto para los trabajadores.
Con este telón de fondo Mauricio Macri piensa en algunos cambios, no solo de nombres sino en medidas, como contó Radio Andina y Sitio Andino esta semana (http://www.sitioandino.com/nota/198341-macri-da-via-libre-al-plan-del-segundo-semestre-y-analiza-cambios-en-el-gabinete/ ) claro que para ello primero deberá sortear escollos internos que aparecen demasiado fuertes.
El peronismo se debate en cómo aguantar y acompañar, pero también contener a una gran masa de seguidores y no seguidores que no ven con buenos ojos tanta colaboración que solo es pagada con lo que consideran ataques mediáticos y judiciales.
En tanto al Gobierno le cuesta exhibir ventajas de lo concretado hasta ahora. En las últimas horas la realidad le recordó que una cosa son las intenciones y otra la realidad. Un ejemplo fue la salida de las provincias a los mercados internacionales a tomar deuda. A pesar de las promesas y de los 12 mil millones de dólares pagados uno sobre otro a los holdouts, no lograron bajar la tasa del 8 por ciento.
La rueda de la política y la economía siguen girando bastante desbalanceadas, mientras la sociedad espera y sigue esperando