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Macri da vía libre al plan del segundo semestre y analiza cambios en el gabinete

El presidente estudia un relanzamiento de su gestión. Está en camino un proyecto de ley ómnibus de corte keynesiano, afirman, que distribuirá unos 8 mil millones de dólares entre jubilados, reformas en ganancias y pago a los gobernadores. Ya le dio el visto bueno a la canciller Susana Malcorra para que intente llegar a la conducción de la ONU. Y piensa en designar a Alfonso Prat Gay en su lugar. Para Hacienda suena Rogelio Frigerio y Emilio Monzó en Interior.

El gobierno de Mauricio Macri se prepara para ingresar al ansiado segundo semestre del año, a partir del cual los indicadores de la economía, movidos por la inversión privada y la estatal –vía obras de infraestructura– mejorarán sustancialmente, de acuerdo con las previsiones en las que se apoya acompañado todo de una sensible baja en los índices de inflación, según la esperanza oficial.

La presentación de la nueva época llegará –de acuerdo con fuentes oficiales cercanas al presidente que confiaron a este cronista la movida que se avecina–, de la mano de un mega proyecto de ley ómnibus que se encuentra en plena elaboración y que distribuirá unos 8 mil millones de dólares (más de 100 mil millones de pesos), entre los sectores más castigados y vulnerables de la clase media y media baja. Los ricos, dicen, serán los que soportarán ahora la nueva época por llegar.

La movida del gobernante Cambiemos pretenderá disipar la imagen que se ganó durante los primeros meses de gestión luego de que se aplicara el fuerte ajuste tarifario por la vía de la eliminación de los subsidios y los efectos desastrosos de la devaluación que impactó de lleno en los precios de los productos básicos de la canasta familiar de alimentos, bienes y servicios. El escándalo de los Panamá Papers en los que se ha visto implicado el presidente y la estrategia opositora por instalar con fuerza en la agenda política la discusión por la ley anti despidos que rechaza el oficialismo, demoraron la presentación del proyecto de ley ómnibus que contendrá, de acuerdo con las fuentes consultadas, un fuerte tono keynesiano, presentándose como una norma que financiarán los que más tienen para devolverles a las clases más castigadas el esfuerzo del primer semestre, el de los ajustes.

Será una jugada audaz de parte de la presidencia que puede que sea acompañada por el primer cambio en el gabinete con el que asumió Macri el 10 de diciembre del año pasado. La segura salida de la canciller Susana Malcorra para postularse internacionalmente a presidir la secretaría general de la ONU, para lo que ya cuenta con el aval del propio Macri, obligará al presidente a mover las piezas del gabinete y piensa aprovecharlo como un relanzamiento del gobierno. En los alrededores del despacho presidencial se habla de que el actual ministro de Hacienda, Alfonso Prat Gay, es uno de los candidatos más firmes para remplazar a la canciller, mientras que su lugar podría recaer a manos del actual ministro del Interior, Rodolfo Frigerio.

Los enroques, obligados, se presentarían, sin embargo, como una renovación y la toma de nuevos bríos para encarar las elecciones de medio término del 2017, acompañados, se esperanzan en la Rosada, en que opere para ese tiempo una mejor situación económica y con las cuentas generales en camino de la estabilización y el equilibrio. Para Interior, en caso de que Frigerio pase a Hacienda, cercanos al presidente hablan de Emilio Monzó, el titular de la Cámara de Diputados de la nación, el diputado que desde su origen peronista recorrió el país de norte a sur durante el armado de la candidatura de Macri a la presidencia, durante todo el 2015 y parte del 2014.

El proyecto de ley ómnibus “reparador”, se financiaría en parte con el blanqueo de capitales y la moratoria fiscal que ayer (jueves) reveló el propio Prat Gay en el seminario de los ejecutivos y hombres de negocios que se ha realizado a lo largo de toda la semana en el Sheraton de Retiro, en Buenos Aires. Seminario del que participó también el gobernador mendocino, Alfredo Cornejo, quien utilizó esa tribuna para sugerirle a la administración nacional la búsqueda de un pacto económico, social y político amplio para encarar los próximos meses con el fin de contener la inflación y buscar un necesario crecimiento del país vía inversiones, públicas y privadas, tras la salida del default. Otras patas del financiamiento del mega proyecto serán el remanente de los créditos tomados en el plano internacional recientemente por el país.

De la mano del proyecto en elaboración, Macri anunciará el pago de los juicios con sentencia firme a los jubilados, una reforma profunda y definitiva del cuestionado impuesto a las ganancias y una modificación en los mínimos imponibles que graban el impuesto a los bienes personales. Además, allí mismo, en esa misma ley, se incluirá la forma en la que ha pensado el gobierno para devolverles a las provincias el 15 por ciento de la coparticipación que se les detrajo durante años para financiar la seguridad social y la AFIP. Se cree que Macri ha ordenado modificar el plan de pago que les propuso a los gobernadores incorporando mejoras sustanciales para contenerlos y, desde ya, sumarlos como aliados en la discusión legislativa que se avecina.

Cornejo, en tanto, comienza de a poco a involucrarse en los temas de la política nacional como se lo vienen reclamando desde el radicalismo, y también desde Cambiemos. Sigue concentrado en los asuntos financieros y económicos que lo obsesionan desde la conducción de la provincia, tanto que ayer festejaba junto a su ministro de Hacienda, Martín Kerchner, la exitosa colocación del bono internacional por 500 millones de dólares como broche de las gestiones que su funcionario ha realizado en Nueva York y Londres, primordialmente. Pero desde esta semana se ha inmiscuido en uno de los asuntos que más tiempo demandan en el análisis político que se realiza constantemente en las reuniones de gabinete que ordena Macri: qué hacer con el peronismo cuando se presenta unido; si eso conviene o no a los desafíos que tiene por delante el gobierno nacional; si hay que convocarlo a la firma de un acuerdo amplio haciéndolo responsable en parte de las medidas que se están tomando; o si bien hay que buscar fragmentarlo alimentando, con esa misma maniobra, a Cristina y al kirchnerismo para que confronten permanentemente con la gestión del Pro.

Se sabe que Macri por ahora descarta llamar al PJ a un acuerdo amplio. Y Cornejo, esta semana, dejó sentada su propuesta a favor de una Moncloa criolla. Es una señal, hacia la misma Rosada, de que es un gobernador con autonomía de pensamiento político aunque eso lo coloque en una lista secundaria, en aquella donde se alistan los colaboradores algo más críticos hacia el presidente.

Para el final, un dato que inquieta, en clave puramente política. El peronismo, que viene de oficializar su conducción designando a José Luis Gioja y Daniel Scioli como sus referentes, comienza a tirar algunas líneas hacia Macri con el fin de mostrarse como el garante del plan de gobierno que busca la normalización del país. Ha sido el bonaerense, que secunda a Gioja, quien ha avanzado detrás de ese objetivo alimentando la idea de algunos hombres del gobierno de buscar el pacto social y político. Scioli, vía un emisario con llegada al presidente, le pide a Macri que le dé entidad a la nueva conducción, que los convoque a una reunión y que juntos, el peronismo no K y el gobierno, aparezcan dando una señal de tranquilidad hacia la sociedad, de que se va por un buen camino. A Gioja y Scioli, la maniobra, de concretarse, los empodera como los verdaderos opositores sensatos ahogando al kirchnerismo dentro de la interna del FPV. Pero Macri no lo ve tan simple y sencillo. “No podemos confiar en ellos”, le ha dicho a uno de sus más cercanos que le ha acercado el convite.

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