ver más
°

Vale: rematan los rieles del proyecto, pero piden volver a creer

Reactivarán el megaemprendimiento de sales de potasio paralizado en Malargüe desde fines del 2012 y principios del 2013.

Después de que un sorprendente aviso clasificado publicado en un diario nacional, y a la semana siguiente en uno de los diarios de circulación provincial, advirtiera que la minera brasileña Vale sacaba a remate 42 mil toneladas de rieles y una máquina para realizar vías ferroviarias, misteriosamente el gobierno provincial –y la misma empresa, según el propio gobierno– anunciaron que reactivarán el mega emprendimiento de sales de potasio paralizado en Malargüe desde fines del 2012 y principios del 2013.

Durante tres años poco se supo de la intención de Vale por reactivar la mina. El gobierno de Francisco Pérez se pasó casi la última mitad de su mandato explicando varias alternativas de reactivación que no se concretaron y cuando asumió la Administración Cornejo optó por la prudencia frente a tanto desengaño y frustración, aunque siempre se mostró permeable a buscar un entendimiento con los brasileños para salvar algo de los casi 2.600 millones de dólares que se habían invertido en el proyecto de Malargüe.

Ahora, de golpe y porrazo, resurgen las noticias, oficiales en este caso, que dan cuenta de que los trabajos en la mina se retomarán y que en un lapso de tiempo aproximado al año y medio de ahora en más, aquel emprendimiento que prometía dar trabajo a unas 4 mil personas, aunque con una escala menor, buscará comenzar la explotación del mineral.

Como sea, y por todo lo que se vivió con la suspensión de los trabajos en el Sur, el tema merece ser tratado con cautela, prudencia y con un dejo de desconfianza, al menos.

El proyecto minero de Malargüe llevó años para que tomara cuerpo. En una provincia como Mendoza, en donde la clase política se ha mostrado reacia y para nada predispuesta a darle apoyo a la minería por tratarse de un asunto pianta votos en épocas electorales, políticamente adverso y para nada correcto, producto del fuerte poder de fuego que han tenido las organizaciones ambientalistas y anti mineras desde varios años a esta parte, que se vuelva a hablar de reactivar sales de potasio conlleva sensaciones contrapuestas y algo contradictorias: por un lado es auspicioso que con las penurias económicas por las que transita el país y la provincia, mirar otra vez hacia el potencial de recursos naturales que tiene este territorio para buscar explotarlos responsablemente y de forma sustentable, es a todas luces atinado. Pero por otro, la misma ventilación del tema invita a mirar con desconfianza teniendo como experiencia la reciente historia de idas y vueltas sin ton ni son y mucho menos con fundamentos de fuste.

Está claro que nunca hubo una decisión política de avanzar con seriedad en la minería mendocina. Sólo existieron puestas en escena, viajes al exterior a observar de cerca emprendimientos en pleno funcionamiento para conocer las consecuencias positivas y negativas que la actividad pudiera traer aparejados contra la agricultura, por caso, o en el valioso tesoro de agua dulce escaso que posee el territorio. Nada de eso tuvo un efecto positivo. Por el contrario, las audiencias públicas copadas por informes temerarios terminaron por minar y bloquear cualquier emprendimiento minero que saliera de las escalas de las meras explotaciones de cantera, como las únicas que hoy existen en la provincia.

Vale, cuando paralizó las obras de construcción del emprendimiento, tenía pensado invertir la friolera de 6 mil millones de dólares y había empleado a cerca de 4 mil operarios de Mendoza y de Neuquén. La crisis brasileña, en el 2012, ya hacía presagiar la dimensión del problema económico y político del gigante sudamericano. Además, el precio del potasio había caído abruptamente y un proyecto como el mendocino, el más grande de la región y uno de los más importantes del mundo, según los empresarios brasileños, se les presentaba inviable. Pedían ayuda nacional. Una de ellas que se prorrogaran los pagos de algunos impuestos para salvar el proyecto. Sin embargo el gobierno kirchnerista le cerró la puerta a esas posibles soluciones. Hubo también poca voluntad nacional para que se expropiaran las miles de hectáreas que se necesitaban para construir la vía férrea por donde se transportaría el mineral desde Malargüe al puerto de Bahía Blanca. Y los pedidos de sobornos o de coimas que se iban acumulando, de acuerdo con las versiones de aquellos años, por parte de empresarios dueños de las tierras y de los intendentes que gobernaban los territorios por donde circularía el tren, adornaban las crónicas que hablaban de los problemas que tenía la marcha del proyecto.

Ahora Vale se propone reajustar el proyecto a una dimensión mucho menor, de acuerdo con lo que se ha anunciado. Se habla de producir 1,2 millones de toneladas de sales al año contra las 4 millones de toneladas del proyecto original; el tren ya no sería necesario porque el mineral se llevaría en camiones hasta Neuquén y la inversión alcanzaría unos 1.500 millones de dólares más para ponerlo en marcha, recién a fines del 2017.

Las buenas noticias colman de entusiasmo al gobierno provincial. Pero al que se quema con leche es muy difícil de que se lo convenza de volver a beberla.

Te Puede Interesar