a corrupción es dañina y tóxica. Destruye la credibilidad de las instituciones y socava la confianza de la ciudadanía en los poderes públicos, en especial en el Judicial. Pero la corrupción además de dañina y de tóxica se transforma en abominable y sin tapujos en tan asquerosa como quien de ella se vale en beneficio propio quedándose con el dinero de los que menos tienen, con el de los pobres y con la plata que les puede brindar algo de alivio al quien no tiene nada de nada.
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Salgado, Santa Rosa y la corrupción más abominable
Santa Rosa es hoy la boca de un volcán. También es uno de los departamentos más pobres de Mendoza, junto con Lavalle, La Paz y General Alvear. Alguna vez desde una de las gestiones de gobierno provincial se intentó llevar adelante una suerte de reparación histórica para este grupo de departamentos tan alejados como olvidados por el calor del poder político.
En un departamento como Santa Rosa se vive con lo puesto y se reclama desde épocas inmemoriales por atención, incluso por algún legislador que los represente como corresponde. Más de una vez, en el reparto de cargos, desde alguno de esos departamentos caídos en desgracia más por acción y omisión política que por otra cosa, se ha implorado a los portadores de la birome, tan poderosos ellos, incluir un nombre propio de sus tierras en las listas y otras tantas por recursos de excepción para el salvataje.
Para colmo, la suerte y las malas elecciones colectivas se han ensañado con estas tierras muchas veces cuando sus habitantes han mal confiado el conjunto de sus despojos en manos de administradores que resultaron ser desaprensivos y desalmados y que en el mejor de los casos, una vez descubiertos, debieron terminar sus carreras políticas en el ocaso al ser sorprendidos filmados recibiendo coimas, como sucedió algunos años atrás con un recordado intendente de General Alvear que incluso, para burlarse de uno de sus adversarios, llegó a compararlo con las pocas luces de un distrito que debió servir, y no hizo, desde el sillón de intendente que ocupaba.
En fin, Santa Rosa decidió años atrás ser conducida por Sergio Salgado, el intendente al que este lunes le libraron una orden de detención acusado de encabezar una asociación ilícita para delinquir. Repito: asociación ilícita para delinquir con fondos públicos, con la escasa plata de un departamento pobre. Un departamento que según el último censo cuenta con cerca de 19 mil habitantes y 2.500 de ellos trabajando en el municipio bajo diferentes formas: en blanco, en negro, contratados, tercerizados o simplemente como ñoquis. Y con varios meses de retraso en los pagos.
El intendente fue acusado al promediar el 2015 por el concejal demócrata Antonio Ponce, quien supo ser además jefe comunal del departamento en los comienzos del 2000, en medio de otra crisis descomunal recordada por las cuasi monedas y el trueque. Para Ponce, Salgado, intendente desde el 2007, cometió una docena de irregularidades que van desde la malversación de fondos públicos, el fraude, el peculado y hasta de acusar a los empleados municipales de manyines.
Ahora el fiscal especial de Delitos Complejos, Santiago Garay, pidió la detención de Salgado como resultado del allanamiento que encabezó a fines de febrero pasado en la propia municipalidad donde se encontró con un listado de casi 500 cheques sin respaldo, algunos de ellos cambiados en una financiera por cerca de 3 millones de pesos que habrían ido a parar a los dominios de Salgado, sospecha que Garay deberá confirmar, además de la conformación sospechosa de una constructora que bajo su control el único objetivo que tenía era el de quedarse con las obras públicas del departamento.
Salgado dijo que no sabe de qué se lo acusa; apunta a motivaciones políticas emanadas desde el gobierno de Alfredo Cornejo; pocos meses atrás apuntaba contra el ex gobernador Francisco Pérez y sostiene que no se presentará hasta tanto le den garantías.