"A veces, uno sólo se excede". Esa es la frase que utiliza en su página la "Hangover clinic" (Clínica de la Resaca) para justificar su existencia.
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Polémica en Australia por una clínica para la resaca
La institución está situada en Sidney y ofrece 4 tipos de tratamientos para paliar los efectos indeseables de esos excesos, según su nivel de gravedad, con costos que van de 70 los 140 dólares (1000 a 2000 pesos).
¿Cuáles son estos servicios?
- El servicio básico se llama Hydro y consiste en la rehidratación a través de la administración de un litro de solución isotónica por vía intravenosa.
- Le sigue Jump start (Buen inicio), que a eso le agrega cóctel de vitaminas B y C, más un analgésico para el dolor de cabeza o medicación antináuseas, a elección (este tratamiento de 30 minutos encenderá tus motores para volver a la pista, prometen).
- En tercer lugar, Energise le suma oxígeno a ese combo.
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Y un shock antioxidante es el diferencial que aporta Resurrection, la opción para la más grave de las situaciones. Desde el sitio web lo promocionan así: Si tuviste una noche épica, es necesario un tratamiento épico. Este paquete de 1 hora le ayudará a hacer frente a la tristeza post-fiesta como ninguna otra cosa.
Las consecuencias de beber en exceso se sienten en el cuerpo: dolor de cabeza, náuseas, confusión, algunos de los elementos del combo que le sigue a una borrachera. Una clínica australiana ofrece tratamientos exprés para poner a punto a la persona que se excedió y ya despertó las críticas de la comunidad médica.
La Asociación Médica Australiana (AMA) se manifestó en contra de este tipo de clínicas por considerar que alientan las borracheras descontroladas, al tiempo que alertó que no existen evidencias que respalden la eficacia de los tratamientos que brindan.
"Puede afectar a las personas con la innecesaria inserción de cánulas intravenosas", señaló el vicepresidente de la AMA, Stephen Parnis, quien consideró que el consumo de alcohol excesivo además puede estar asociado a otros problemas como la depresión, traumas o la violencia, que corren el riesgo de ser ignorados.
Los profesionales que se oponen a la existencia de estos establecimientos -que también existen en Londres (Inglaterra) y algunas ciudades de Estados Unidos)- consideran que la resaca es precisamente un recordatorio para que las personas no abusen del alcohol, y que los tratamientos que ofrecen podrían incitar a tomar en exceso.
Fuente: Clarín.
