La ejecución de un clérigo iraní por parte del gobierno monárquico de Arabia Saudita, el posterior asalto de la embajada saudí en Irán llevado a cabo por manifestantes y la subsiguiente decisión de Arabia Saudita de cortar relaciones diplomáticas con Irán, dejaron en evidencia un escenario de Guerra Fría entre las dos principales potencias del Medio Oriente.
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Arabia Saudita vs Irán: una Guerra Fría en el Medio Oriente
Tanto Arabia Saudita como Irán tienen un gran radio de influencia en el mundo árabe y están inmersos en numerosos conflictos de la región. Más allá de las cuestiones religiosas o de los conflictos políticos coyunturales, la pelea entre ambas potencias tiene que ver con la influencia sobre los países vecinos ya que, de hecho, se encuentran en lados opuestos de varios de los conflictos que afectan a su región.
Sin lugar a dudas el factor religioso es el más significativo en la rivalidad entre estos países. Si bien la población de ambos es principalmente musulmana, cada uno representa una versión diferente del islam.
En Arabia Saudita se encuentran dos de los sitios más sagrados de la religión, La Meca y Medina. Esto lo ubica como en un sitio de liderazgo entre los sunitas, la corriente mayoritaria y más conservadora del islam.
Irán es el país con la mayor población de chiitas y, desde la revolución de 1979, es también el líder indiscutible de esa comunidad a nivel mundial.
El pasado 2 de enero, el gobierno saudí ordenó la ejecución de 47 personas, entre las que se encontraba un reconocido clérigo iraní. Esto provocó que muchos manifestantes se volcaran a las calles de Teherán, capital de Irán, y atacaran la embajada saudí en ese país.
Manifestantes incendiaron la embajada saudí en Teheran. Fuente: Télam.
Luego, Riad tomó la determinación de romper relaciones diplomáticas con el gobienro iraní, decisión a la que sumaron otros aliados sauditas de la región como Kuwait.
Paralelamente a estas cuestiones religiosas, las dos potencias apoyan a diferentes bandos en los conflictos armados que se están desarrollando en el Medio Oriente, tal y como sucediera durante la Guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética.
En Siria, Arabia es parte de la coalición internacional liderada por Estados Unidos que apoya a los rebeldes que luchan por derrocar el presidente Bashar al-Assad. Sin embargo, Irán, junto con Rusia, son aliados claves del mandatario sirio. Aunque Teherán es una teocracia y Siria un Estado secular, ambos gobiernos son chiitas.
Por su parte, en Yemen, país que limita con Arabia Saudita, la minoría chiita, los hutíes, se rebelaron contra el gobierno el año pasado y ya controlan importantes sectores del país, entre ellas su capital, Saná. El presidente derrocado se exilió temporalmente en Arabia Saudita y los países árabes del Golfo han acusado a Irán de apoyar financiera y militarmente a los hutíes, aunque Irán lo ha negado.
En Irak, desde la caída de Saddam Hussein, quien era apoyado por Arabia Saudita, la mayoría chiita de Irak es quien gobierna en Bagdad y mantiene muy buenas relaciones con Teherán.
Otro tema no menor entre estas potencias es el petróleo. Arabia Saudita es el principal productor y exportador del mundo pero Irán también tiene una importante producción que se había visto afectada por las sanciones internacionales impulsadas por Estados Unidos. Esas sanciones ya fueron levantadas tras el acuerdo nuclear con Washington, por lo que Teherán busca tener una posición de poder dentro de la OPEP.
