25 de julio de 2026
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su familia dice fue un crimen

Hallan huesos enterrados y creen que son de un hombre desaparecido

Junto a los restos encontraron ropa que la familia de la víctima identificó como suyas. Hay dos detenidos.

Por Pablo Segura

Luego de más de un año de búsqueda, la propia familia de un hombre desaparecido llegó hasta un taller abandonado donde encontraron, enterrados,  huesos y prendas de vestir, que serían de David Ezequiel Oviedo González, un hombre de 35 años que había sido visto por última vez el 18 de noviembre del 2014.

Por el caso, la Justicia ordenó la detención de Darío Soto (32) y un sujeto apodado “Pucherón” o “Pepe”. Ambos serán imputados por homicidio.

Todo fue gracias a las averiguaciones que realizó la hermana de la víctima, quien logró entrevistar a una testigo presencial del caso, que le indicó el lugar donde, presuntamente, había sido enterrado su familiar, luego de ser asesinado.

Lo insólito del caso, es que tras este testimonio, la mujer pidió a la policía que requisara el lugar, ubicado en Bandera de los Andes al 11.200 de Guaymallén.

En la noche del domingo, Científica hizo excavaciones en el domicilio y no encontró nada. Sin perder las esperanzas, la familia le pidió a la dueña de la casa seguir con la requisa y este lunes, encontraron, ellos mismos, los restos y prendas de vestir.

Esa ropa, según declaró la hermana de la víctima, es la misma que vestía Oviedo al momento de desaparecer. Se trata de una remera negra con lunares blancos y una bermuda celeste. Por esto, es casi un hecho que los restos son del hombre.

“La ropa es bastante llamativa, por eso creemos que es. Haremos un cotejo de ADN para tener la confirmación oficial”, indicó una alta fuente judicial ligada al expediente.

La historia del paradero

David Oviedo (35) fue visto por última vez el 18 de noviembre del 2014, cuando llevó, en su Renault Megane, a su hijo a la escuela, en Rodeo de la Cruz.

Al no aparecer, su familia radicó la denuncia por paradero, y se inició una exhaustiva búsqueda, que hasta este fin de semana, casi no tenía novedades.

Veinte días después de la desaparición, la policía encontró, casi casualmente, el auto de la víctima.

El coche era manejado un hombre y en el que iba otro sujeto. Al ser requisado por la policía en un procedimiento, se advirtió que los datos del vehículo estaban adulterados.

El conductor era Soto, amigo de Oviedo y ahora detenido, quien declaró que el desaparecido le había vendido el auto. A su lado iba "Pucherón", el otro sospechoso. Luego ambos recuperaron la libertad.

Este fue el primer avance, y después la Justicia vinculó a Oviedo en varias causas por estafas, en la compra y venta de autos.

A partir de allí, el fiscal Tomas Guevara, cambió la calificación del expediente a “averiguación muerte”, entendiendo que Oviedo había sido atacado, en venganza por el resultado de alguna de esas transacciones.

Lo cierto es que pasaron los meses, y el cuerpo del hombre nunca fue encontrado. Sin embargo, días atrás, la hermana del hombre, Yanina, pudo encontrar a una chica, que es ex familiar de Soto.

Esta mujer le dijo que su hermano había sido asesinado y enterrado en el patio de un taller abandonado, en Guaymallén. Así se inició las excavaciones que terminaron con el hallazgo.

Tras el hallazgo, el fiscal ordenó la detención de Soto y su amigo (por “Pucherón”). Serán imputados, aunque fuentes cercanas al magistrado, admitieron que restan hallar más pruebas para mantener la acusación en contra de ellos.

Mientras, se pedirá el cotejo de ADN, cuyo resultado estará dentro de un mes.


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