Menos de 6 meses tardó el fiscal de Capital Carlos Torres en investigar un grave caso de abuso sexual, para terminar la instrucción y pedir que un policía y su amigo sean juzgados en un juicio oral.
Menos de 6 meses tardó el fiscal de Capital Carlos Torres en investigar un grave caso de abuso sexual, para terminar la instrucción y pedir que un policía y su amigo sean juzgados en un juicio oral.
De esta forma, el efectivo Pablo José Podestá (35) y Marcelo Rubén López (23), irán a juicio acusados de haber engañado, amenazado y violado a una mujer en la Cuarta Sección de Ciudad, en un hecho ocurrido en junio de este año.
Días atrás, tras reunir todas las pruebas, el magistrado elevó la causa a juicio y quedó a la espera que se fije fecha la realización del debate, en el cual el uniformado podría recibir una pena de hasta 20 años de cárcel.
Las pruebas en contra de Podestá y López son contundentes. Los fluidos encontrados en las partes íntimas de la víctima eran de los dos imputados, tal como confirmó el cotejo de ADN.
Además, las pericias físicas confirmaron que la mujer tenía lesiones compatibles con abuso sexual. Y su relato, según los psicólogos del Cuerpo Médico Forense, era creíble.

Más allá de esto, a lo largo de la instrucción, el expediente sumó otras pruebas importantes. La víctima, una trabajadora sexual de la Cuarta Sección, identificó por Facebook a López.
Agregó que este sujeto estaba acompañado por un amigo que era policía, y dijo que este hasta le había mostrado su credencial.
También dio datos del auto en el que se trasladaban. Ese coche era un VW Gol, propiedad de Podestá, y que incluso estaba estacionado, periódicamente, en el Ministerio de Seguridad.
Cuando la policía allanó la casa de López, se encontraron prendas de vestir, que luego la mujer identificó como suyas. También confirmó que en esa morada, la atacaron ambos sospechosos.
Si bien no tiene vinculación con esta causa, los antecedentes de Podestá también marcan un importante precedente.
El uniformado ya había sido denunciado por un abuso sexual, en febrero del 2010, ocurrido en Dorrego. Estuvo separado de la fuerza y fue juzgado en un juicio, aunque fue absuelto.
A pesar de esto, la Inspección General de Seguridad pidió que fuera expulsado de la policía, pero la Junta de Disciplina, sorpresivamente, lo negó y siguió siendo policía, con prestación en el CEO de Valle de Uco.

El hecho
El caso ocurrió en Junio, en calle Montecaseros, a la altura del Parque OHiggins, de Ciudad. La víctima denunció que en ese lugar fue abordada por dos sujetos que, tras amenazarla con un arma de fuego, la llevaron a un departamento, donde la abusaron sexualmente.
El fiscal Torres (foto izquierda) imputó a Podestá por abuso sexual agravado por ser policía, cuya pena llega a los 20 años de cárcel. En tanto que su amigo no tiene el agravante por ser efectivo, pero también podría recibir una pena con prisión efectiva.
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