Alfredo Cornejo, que asume mañana la Gobernación de la provincia, les confió algunas horas atrás a un grupo reducido de colaboradores con los que contará, que se preparen para hacer una gestión básica, sin estridencias, y que se vayan olvidando, tal como se presentan los hechos y las circunstancias con las que asume, de echar a soñar grandes realizaciones y emprendimientos faraónicos, tanto en obras literalmente, como también en esa decena de planificaciones de proyectos e ideas de manual de los últimos tiempos que implican pensar la Mendoza del futuro, la de los próximos 30 o 40 años y hasta incluso de imaginar una reforma de la Constitución la que se dará, si se da en algún momento, cuando todos estén de acuerdo en la política y los problemas del presente más o menos resueltos.
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Ordenar, conseguir plata y pagar, sólo para empezar
En sentido literal lo antedicho no signifique que Cornejo, antes de asumir, haya abandonado las históricas deudas que ha dejado la clase política en años. Sino que a sí mismo se intenta convencer que no tiene otra alternativa que enderezar financieramente a la provincia y ponerse a ordenar al Estado como él lo concibe desde el primer minuto de gobierno.
Se sabe que mañana, cuando jure, tendrá casi un tercio de los empleados públicos todavía sin cobrar el sueldo de noviembre y sin un peso en la caja. La semana pasada, cuando acompañó a los senadores electos mendocinos al acto de jura, mantuvo encuentros personales y algunas conversaciones telefónicas con quienes serán los funcionarios de Mauricio Macri en áreas clave del nuevo gobierno nacional que arranca el jueves, un día después de su desembarco institucional en la provincia. Carlos Melconián, que asumirá en el Nación y Rogelio Frigerio en el Ministerio del Interior, poco le pudieron prometer respecto de la asistencia que les viene adelantando Cornejo que Mendoza necesitará. Pero lo tranquilizaron en el sentido de asegurarle que si hay disponibilidad, Mendoza no se quedará afuera del salvataje.
Fue en esos encuentros de los que sacó la promesa de una ayuda extraordinaria de 1.700 millones de pesos que serían girados a la provincia la próxima semana para terminar de pagar a los estatales el mes de noviembre y adelantar el medio aguinaldo de los empleados entre la fiesta religiosa de Navidad y antes de Año Nuevo. El sueldo de diciembre, con suerte, pasaría a ser abonado a lo largo de enero del 2016.
Entre otros objetivos inmediatos, Cornejo espera asumir y ordenar el envío a la Legislatura de un nuevo endeudamiento de alrededor de 4.500 millones de pesos, de acuerdo con lo que ha trascendido a su alrededor, lo que se suma al aprobado por la Legislatura por el acuerdo alcanzado con la administración de Francisco Pérez. El déficit del primer presupuesto de su gestión orillaría los 5 mil millones de pesos y calcula que la falta de financiamiento lo acompañará de manera crónica quizás a lo largo de sus cuatro años de mandato, a excepción que obre un milagro.
Por eso Cornejo prepara a su equipo para que bajen a tierra y más allá de los ímpetus del comienzo, que se concienticen de que la prioridad será la buena administración y el control del gasto descontrolado que hubo en los últimos años y que de acuerdo con su visión se transformó en el virus primigenio de la enfermedad que padece la provincia.
También está claro que el estado desesperante de las cuentas fiscales lo ha descrito y transmitido a cuanta cámara empresarial se lo ha pedido. Con algunos de esos empresarios puede que acuerde ciertos beneficios impositivos a cambio de que tomen empleados del sector público o bien creen nuevos puestos de trabajo para los jóvenes que buscan empleos.
No hay tiempo, por ahora, para ponerse a pensar en los cambios de la matriz económica o en el perfil productivo de la Mendoza de los próximos 30 o 40 años, dice Cornejo. Eso vendrá por añadidura si logramos enderezar administrativa y financieramente la provincia. Y mezclada entre esos desafíos aparece la minería: sobre el tema tampoco tiene una preocupación central. Esperará que la Suprema Corte falle sobre la cuestión de fondo, la constitucionalidad o no de la Ley 7722. De eso depende, entre otras cosas, los proyectos mineros de cobre del sur provincial, en Malargüe y el otrora mega emprendimiento de cobre de San Jorge. Claro que, al margen y por un corredor paralelo, va el posible resurgimiento del yacimiento de sales de potasio que dejó la brasileña Vale en Malargüe cuando recién arrancaba la malograda gestión de Pérez, en el 2012.