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CAMBIO DE GOBIERNO

El momento llegó

El miércoles se comenzará a escribir una nueva página en la historia de Mendoza, lo mismo pasará el jueves en la Argentina, pero claramente con características diferentes.
Por Marcelo López Álvarez

El miércoles y el jueves comenzaran en la provincia y la Nación dos procesos diametralmente opuestos a lo que se vivió hasta hoy en materia política y económica.

Dos gobiernos con muchos puntos conexos entre si administrarán realidades que ellos presentaron como catastróficas no solo durante la campaña sino desde mucho antes.

En la provincia está claro que esa realidad se cumplió casi como la famosa “autoprofecía” cumplida, muchos factores se conjugaron y conjuraron para que Mendoza llegue al cambio de mando en una situación casi inexplicable.

Hace días, un colega porteño cenando aquí en Mendoza preguntaba casi azorado “¿Cómo se hace para chocar estar provincia?”. La respuesta es difícil de dar. Fallas de gestión, algo de soberbia, errores claros de acción política, ayuda de la oposición, entre muchas otras, integran el combo de lo inexplicable.

Desde el miércoles por la tarde el camino será otro. Su conductor y acompañantes tendrán una tarea ardua y de desafíos constantes, pero el problema o la solución tendrán sin dudas un altísimo componente de lo que se haga y decida a nivel nacional.

Como bien lo dijeron durante la campaña Alfredo Cornejo y Laura Montero, los resortes propios de la provincia para reencauzar y dar vuelta la situación son pocos. Ese esquema no cambia el 10 y hasta es muy probable que no cambie nunca. Será muy difícil que quien tome el mando de la Nación en los próximos años -ya sea en este periodo o uno próximo- esté dispuesto a dejar fácilmente el enorme poder que acumulo el Ejecutivo Nacional por sobre las provincias. Pensar lo contrario es entrar en capítulos de política ficción que difícilmente se cumplan.

Entretanto, los 3000 millones más de coparticipación con los cuales Mendoza se ilusionó rápidamente están a punto de desvanecerse el mismo 11 de diciembre con un decreto del nuevo presidente, quien ya advirtió que solo negociará con las provincias que tienen en su poder el fallo de la Corte. El resto a la cola.

Si la relación con el Banco Nación fue difícil en el último tiempo por una mezcla de cuestiones políticas, económicas y reglamentarias, nada hace prever que con un economista como Carlos Melconian al frente y otro como Federico Sturzenegger en el Central (Alejandro Vanoli ya habría decidido liberar su cargo) la situación vaya a cambiar. Sí quizás se pueda simplificar la búsqueda de financiamiento externo pero nadie sabe a qué tasas, por lo menos hasta que el nuevo gobierno eche a andar.

El desafío más grande quizás sea reordenar la provincia, pero cómo se reordena es toda una definición política y sobre ella no existen aún demasiadas pistas. Lo que sí es seguro que no hay espacio para soñar, por lo menos en el primer año, con un proyecto de gestión que no sea de suma austeridad y recomposición de las cuentas públicas según la propia definición de los ministros designados.

El miércoles se comenzará a escribir una nueva página en la historia de Mendoza, lo mismo pasará el jueves en la Argentina, pero claramente con características diferentes.

La situación nacional es una polémica interminable, pero claramente dista mucho de la provincial, tiene cargas ideológicas mucho más fuertes y realmente hay una discusión de modelos, de perspectiva ante el mundo, y de proyecto de país y región.

En ese contexto todas las definiciones que se tomen no serán menores ya que como quedó dicho más arriba el margen de maniobrabilidad de las provincias es estrecho y las decisiones tomadas a nivel nacional repercuten fuertemente en las provincias y son tomadas por lo general (y nada hace prever un cambio) con un centralismo importante.

Arriesgar que podrá pasar del jueves en adelante, cómo se armará el nuevo esquema político económico es arriesgar más de lo conveniente para un análisis serio. Si bien a partir de los nombres, la profusión de CEOS y sus procedencias, las ideas expresadas hasta hoy por los elegidos, las pocas o muchas definiciones se pueden trazar varias hipótesis, la cercanía de la fecha clave no amerita jugar a la futurología.

Lo qué si se puede decir con todas las letras que es escandalosa la coraza mediática que ya se percibe en torno al futuro presidente.

Baste una sola muestra “Ninguno puede pagar los sueldos si no le llega el cheque del gobierno nacional. Por un tiempo seguirá aplicando la ley de premio y castigo de su antecesora. Así bajó el jueves a cuatro diputados peronistas del Norte. Lo llamó a su gobernador y le hizo una advertencia dura y explícita: "Si no sacás los diputados del recinto no te mandaré el cheque de diciembre."

Este párrafo en forma alabadora del poder ejercido fue escrito por Joaquín Morales Solá el domingo pasado en La Nación (http://www.lanacion.com.ar/1849767-macri).

El crudo ejemplo muestra a las claras varias cosas. La primera que la preocupación por la destrucción de las instituciones que mostraron durante la campaña Mauricio Macri y sus aliados radicales por ahora no se aplicaría.

La segunda, la coraza mediática de la que hablábamos, el mismo columnista lleva doce años discurseando sobre el avasallamiento del kirchnerismo sobre el Congreso y la voluntad de los diputados, pero apretar a cuatro diputados amenazando a su gobernador de no enviar lo que marca la ley de coparticipación es un acto loable de demostración de poder si el que lo hace es el nuevo presidente.

Está claro que quienes preconizaron el cierre de la “grieta” no tienen voluntad de cerrarla sino de profundizarla. Sin embargo quienes creemos que el debate, las diferencias y el enfrentamiento ideológico son la base de la democracia damos la bienvenida a un nuevo gobierno- La democracia funciona a pleno mientras podamos seguir debatiendo por el modelo de país que nos imaginamos.

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