ver más
°
por Marcelo Torrez

Por qué Scioli aventaja a sus rivales y se encamina al triunfo

En la recta finalísima hacia la crucial elección del domingo que viene, la mayoría de los consultores que miden la intención de voto de los argentinos coinciden en señalar que Daniel Scioli gana en primera vuelta y se transformaría, así, en el sucesor de Cristina Fernández. En Mendoza, y de acuerdo con la encuesta de Santiago Alé que publicó Sitio Andino el fin de semana, el bonaerense se consolidaría como el candidato más votado y conduciendo al oficialista Frente para la Victoria al triunfo, cuando en las PASO se había ubicado segundo, a tres puntos del frente opositor Cambiemos.

En la mayoría de los sondeos se ha proyectado el porcentaje de indecisos y también se ha jugado con el error muestral para ubicar a Scioli como el futuro presidente.

Scioli, y lejos de lo que cada uno de los ciudadanos pueda interpretar de acuerdo con su propio sentir, pensar y opinar, emergió como el candidato que menos errores pudo haber cometido en el último tramo camino a la elección, reafirmando por un lado el apoyo de ese núcleo duro del kirchnerismo que lo necesita para seguir sintiéndose parte del poder tras el fin del mandato de Cristina, y por otro enviando mensajes –algunos más claros que otros– hacia el mar de indecisos que sin comulgar con el estilo, formas y modo con los que gobernó el kirchnerismo –más precisamente durante los dos gobiernos de Cristina– puede llegar a votarlo con la esperanza de que podrá calmar los ánimos, tranquilizar las aguas y conducir al país hacia territorios más amables y promisorios. Quizás en este último viraje de su estrategia de campaña puede estar la llave de su posible triunfo.

Los dos opositores más firmes de Scioli (Macri y Massa), parecen haber cometido el error de disputarse, en la contienda, la misma porción de la torta. Y esto puedo haber sido así porque se enfrentaron por demostrar al electorado quién de los dos resultó ser el más férreo opositor, cuando en verdad debieron focalizar sus potencialidades por diferentes vías buscando horadar la base de votos de Scioli, y no, como parece que ha sucedido, siempre de acuerdo con las mismas encuestas, que se sacaron o intercambiaron mutuamente las propias intenciones de voto.

Todo es relativo, claro está, y más tratándose de sondeos y encuestas cuando hubo en el pasado reciente más de un papelón histórico y con los mismos protagonistas que hoy permiten hacer elucubraciones con los posibles resultados y la conformación de lo que será el nuevo mapa político que se desplegará en el país tras la finalización de un largo año de comicios.

Con esas salvedades se puede afirmar hoy que Scioli está más cerca en ganar en primera vuelta que alguno de sus dos principales adversarios por impedírselo al no alcanzar un comportamiento electoral a menos de diez puntos del candidato oficialista. Massa creció, pero no lo suficiente en apariencia para marginar a Macri del segundo lugar. Y en el caso de Macri, los últimos entuertos que salieron a la luz con un uso en apariencia irregular que habría hecho con la pauta oficial de la poderosa Ciudad de Buenos Aires, sumado a las idas y vueltas de un contradictorio mensaje electoral luego de aquella recordada elección en su distrito, no le habría permitido cosechar lo que en verdad necesita.

Por delante quedan los días más calientes y también aquellos en los que el silencio de la campaña da espacio a la reflexión. Y más allá de lo que surja en la verdadera encuesta, en la única que cuenta, una sensación corre por el pensamiento de la mayoría de argentinos. Lo dicen las propias encuestas también: un cambio de aire se avecina. Y todos se esperanzan en que sea el del respeto a los disensos, la tolerancia y por sobre todo, un período de más y mejor república.

Te Puede Interesar