en el pastal, lavalle

Las claves para encontrar los huesos que serían del sodero desaparecido

Lo que era una inspección ocular planeada para este jueves terminó desatando el hallazgo, que prácticamente esclarece el caso.

Su desaparición fue una incógnita hasta principios de setiembre, cuando la fiscal especial Claudia Ríos imputó a tres personas por un “secuestro coactivo”. Estas fueron Yamila Monarde (23) –mantenía una relación con el hombre-, su padre Fabián (46), que se oponía a esa pareja, y un amigo de esa familia, Juan Carlos López (45).

La magistrada tenía pruebas suficientes para demostrar que estos fueron quienes desaparecieron a Gómez -padre de tres hijos menores- y luego abandonaron su camioneta en cercanías al Cristo Redentor. Ahora bien, faltaba lo más importarte: hallar a la víctima.

Siguiendo con las escuchas telefónicas, las cuales complican en demasía a los sospechosos, los investigadores llegaron a una mujer que en una comunicación por celular, acusaba a la mujer detenida de “quema cuerpo”.

Personal de investigaciones de Delitos Especiales comenzó a buscar a esta fémina, hasta que días atrás dio con ella. Fue citada a declarar, y ante los pesquisas, aseguró saber “por terceros”, el lugar donde “más a o menos”, habían abandonado a Gómez.

Explicó que era en un terreno fiscal de El Pastal, pasando la cárcel de mujeres de El Borbollón, en una zona de difícil acceso. Aclaró que para llegar a donde había sido dejado el hombre había que saltar una zanja.

Ante esto, Ríos ordenó una inspección ocular para este jueves. Hoy, personal de Investigaciones llegó al lugar para delimitar la zona a requisar. Y en esa tarea, los uniformados dieron con los huesos. Entonces, todo el procedimiento se adelantó para este miércoles.

En el lugar indicado, los pesquisas encontraron huesos de fémur, costillas, vértebras y posiblemente un cráneo con algunos pelos. Los restos estaban rodeados por cubiertas y habían sido incendiados.

A metros del hallazgo había más huesos, por lo que la Justicia investiga si fueron arrastrados por animales, o bien los esparcieron en distintos lugares de ese descampado.

Junto a estos había telas, como restos de prendas de vestir, posiblemente del sodero que al momento de desaparecer vestía una remera clara y un pantalón tipo bombacha.

Todo el procedimiento fue supervisado por la fiscal y la médica forense Marcela Godoy, quien, a primera vista, confirmó que los restos son de un humano.

Las pruebas en contra de los imputados

Además de las escuchas, hay algunos puntos que complican a los sospechosos. Los huesos fueron quemados con cubiertas, y uno de los detenidos, padre de la mujer que tenía una relación con Gómez, tiene un taller mecánico.

Además, esa mujer vive frente a la cárcel de mujeres, a pocos kilómetros de donde encontraron hoy los restos.

Como si esto fuera poco, un testigo aseguró haber visto a uno de los imputados salir de su casa, días cercanos a la desaparición del sodero, con bidones –posiblemente con nafta-.

Los restos encontrados serán cotejados con el ADN de familiares de la víctima, quienes ya fueron notificados del hallazgo. Es que si bien todo hace indicar que son del sodero, hay que confirmarlo científicamente.

Si esto ocurre, los sospechosos, posiblemente, sean acusados de un homicidio y no de un secuestro.

Luego de esto, se analizará la participación de cada uno de los tres implicados.


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