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Cornejo y Scioli se reunieron a solas

Durante los días en los que fue notoria la ausencia del gobernador electo de la provincia y sin que se conocieran declaraciones públicas en medio de la transición, Cornejo mantuvo un encuentro a solas con el candidato del FPV. Hablaron de lo que viene y Scioli volvió a garantizar apoyo a Mendoza en caso de llegar a la presidencia.

A comienzo de semana, el gobernador electo Alfredo Cornejo debió optar entre estar en Neuquén o en Mendoza. Ese día visitaba la provincia, en tren de campaña electoral, Mauricio Macri, el líder del PRO, candidato a presidente y el delfín del radicalismo a nivel nacional para darle pelea al kirchnerismo el 25 de octubre. Pero ese mismo día, Daniel Scioli, la espada brava del oficialismo, reunía en aquella provincia petrolera del sur a todos los gobernadores de las provincias productoras de hidrocarburos.

Cornejo, al arrancar la semana, tenía mucho más interés en viajar hacia el sur, reunión a la que había sido invitado, para ser parte de la ajedrecística negociación que Scioli y los gobernadores, mantendrían, como sucedió, con el duro presidente de YPF, Miguel Galuccio. Allí, lo sabía Cornejo, se pondría en juego buena parte del futuro financiero y económico de las provincias de la OFEPHI, las dueñas del petróleo en la Argentina y de la que Mendoza forma parte. Sin embargo, los compromisos asumidos con Macri lo obligaron a caminar algunos departamentos del Gran Mendoza con el candidato de Cambiemos y formar parte del acto de Giol para mantener en pie las chances de la coalición opositora al menos en la provincia, la más fuerte en manos de la oposición seguramente de aquí y durante el nuevo ciclo presidencial que arrancará el 10 de diciembre.

Las profundas dificultades con las que se encontrará cuando asuma la provincia casi no dejan dormir al gobernador electo. Enrique Vaquié y Martín Kerchner son sus delegados y a quienes les ha encomendado rastrillar todas las cuentas del Estado a las que tienen acceso para verificar la situación real de cada una de las áreas, con qué demandas se encontrará y las cuentas a pagar.

Cornejo sabe, en su fuero más íntimo, que será el gobernador que deberá encarar la política más dura e la que se tenga memoria desde mediados de los 90 cuando Arturo Lafalla tomó el control del Ejecutivo tras la gobernación de Rodolfo Gabrielli o bien de los tiempos en que otro radical, Roberto Iglesias, debió hacer un giro de 180 grados en la marcha de las finanzas provinciales cuando arrancaba el año 2000 y se comenzaba a evidenciar el desmoronamiento del país que desembocó en la crisis política, institucional y económica de fines del 2001. Preparado para lo que viene, el actual intendente de Godoy Cruz pide que lo dejen hacer y llevar adelante un plan de control de gastos fuerte, sostenido y decidido para su primer año de gobierno. Y para ello, en medio de las reuniones y charlas que tiene con algunos referentes del oficialismo, algunos, no todos, les ha reclamado apoyo legislativo para las primeras leyes. A cambio ofrece acompañamiento y la ayuda necesaria para comenzar a sacar de los problemas a los municipios más afectados.

Sus interlocutores en la provincia, además de Pérez con quien debe pactar sí o sí por ejemplo el acuerdo con el Banco Nación para que le preste a Mendoza alrededor de 6 mil millones de pesos, también ya se reunió con los intendentes Alejandro Bermejo de Maipú, Emir Félix de San Rafael y Jorge Omar Giménez de San Martín. Con el vice Carlos Ciurca mantiene una relación distante, pero de él se va encargando, cuando se juntan, la vicegobernadora electa Laura Montero.

Pero sin dudas el encuentro más importante y reservado de todos los que ha venido manteniendo en las últimas semanas ha sido el que protagonizó con Daniel Scioli. Con su colega de Buenos Aires y candidato a la presidencia con más chances de ganar las elecciones de octubre, Cornejo evaluó la situación de la provincia y le planteó la necesidad urgente de contar con el apoyo de la nación para salir del atolladero financiero en el que se encuentra.

Scioli, al escucharlo, le volvió a garantizar en privado que no dejará aislada a Mendoza en caso de asumir el control de la nación y coincidieron en que tanto a nivel nacional como en la provincia, se debe avanzar hacia un nuevo orden que vuelva a colocar a ambos estados en la mira del interés internacional.

Fue allí, en aquella reunión en donde Cornejo fue invitado a formar parte del encuentro de gobernadores de las provincias petroleras en Neuquén. Luego en Mendoza Pérez le hizo llegar la invitación formal. Pero ya estaba dicho que, por ese capricho de la agenda electoral, el mismo día del cónclave petrolero llegaría a Mendoza Macri para reforzar la campaña.

De igual manera, Cornejo siguió las alternativas de la negociación entre los gobernadores, el candidato Scioli y el titular de YPF Galuccio casi al instante. Le preocupaba lo mismo que a sus colegas en ejercicio: que Scioli garantizara un precio sostén para el barril del petróleo que se comercializa en el territorio nacional y que la petrolera no avanzara por sobre los dominios de las provincias en materia del control del recurso no renovable.

La discusión no fue un camino de rosas, de acuerdo con lo que se pudo reconstruir, porque Galuccio pretendió en alguna medida avanzar por sobre algunas facultades soberanas de las provincias, pero en la puja, los gobernadores apuntalaron a Scioli y todo terminó en la firma del acta de Neuquén en donde las provincias se aseguraron el nivel de ingresos por regalías al menos similar al actual aunque el precio del crudo a nivel internacional siga descendiendo o esté en precios inferiores a los que se comercializa en la Argentina.


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