Nadie lo ha conseguido. Whatsapp sigue siendo el líder mundial en aplicaciones de chat. Y no será por intentos de competidores con recursos suficientes como para acabar con su liderazgo. Muchos han sido los que lo han intentado, pero por ahora, todos lo miran desde abajo.
Los mil y un intentos de acabar con la hegemonía de Whatsapp
Empezamos con Line, una alternativa muy extendida. Incorporaba, antes que Whatsapp, la opción de las llamadas de voz desde la aplicación. Son muy famosos los llamados stickers, una especie de emoticonos animados de gran tamaño. Tiene todos los ingredientes para triunfar, pero jamás ha logrado pisarle los talones a su gran rival.
Algo similar pasa con Viber, una app que ya tiene muchos años y que también tiene como punto fuerte sus llamadas de voz. Pero a medida que empezaron a llegar competidores se fue quedando atrás. Lo más destacado es que puedes hacer grupos de hasta 100 personas.
BBM es el famoso BlackBerry Messenger. Tuvo éxito, pero su momento defama duró lo que tardó en aparecer Whatsapp. Funcionó especialmente en el mundo de los negocios, pero su exclusividad inicial para los terminales BlackBerry le limitó mucho. Ahora ya puede usarse en todos los smartphones, pero quizá ya es demasiado tarde.
Tremendamente conocido es WeChat, pero en el mercado asiático. Tiene más de 600 millones de usuarios activos. Aquí no ha llegado a despegar. Pero con una buena campaña publicitaria podría suponer la mayor amenaza para Whatsapp según los expertos en aplicaciones. De hecho, ya fichó al mejor jugador del mundo Leo Messi para uno de sus spots.
Otra alternativa que sonó con mucha fuerza fue Spotbros. Desarrollada en España, ponía el énfasis en la privacidad, algo que siempre ha estado en duda en Whatsapp. Pero fue misión imposible convencer a todo el mundo que la aplicación era mejor solo por ese hecho.
Lo mismo ha pasado con Hermes, también española. La creó una empresa dedicada al desarrollo de tecnologías para la movilidad. Es un servicio de mensajería encriptada que evita todo tipo de intrusiones. Pero apenas tuvo repercusión.
O Telegram. Quizá una de las apps que más le han disputado la hegemonía a Whatsapp. Durante meses se confirmó como la alternativa más fiable a las continuas caídas del sistema de su competidor. Llama la atención su cifrado de mensajes que permite autodestruirlos pasadas unas horas. Pero con el paso del tiempo ha perdido todo su empuje inicial.
Recientemente se sumó a la lucha Wire, apoyada por uno de los fundadores de Skype. Una app que se centra especialmente en los aspectos más visuales, no tanto en el chat. Quizá eso ha hecho que quienes buscan contactarse de forma rápida y directa sigan prefiriendo usar Whatsapp.
Fuente: Gonzoo