Comenzó en la Primera Cámara del Crimen de San Rafael el juicio contra Juan Ayala acusado de homicidio agravado por el vínculo. El 3 de agosto del año pasado mató a su pareja Bárbara Gómez de 25 años, madre de tres criatura de dos parejas, donde se dejó entrever los celos como el epicentro del triste desenlace.
Fuerte testimonio de un hombre que mató a su pareja con un martillo
El bárbaro crimen tuvo lugar en la prolongación de calle Cubilllos, Rama Caída, al Norte de la ruta 143 un domingo en las primeras horas de la mañana cuando Ayala le pegó un golpe con una maza a Débora en la habitación. Luego fue a buscar el auto, lo arrimó a la casa, abrió el baúl y sacó el cuerpo de la víctima para tirarlo.
Seguidamente llamó a su padre y le comentó lo sucedido y tras ello llegó la policía. Lo detuvieron y a partir de ese momento se encuentra alojado en la Penitenciaría de San Rafael.
El tribunal lo preside Julio Bittar y lo integran Rodolfo Luque y Ariel Hernández. El fiscal es Norberto Jamsech y el querellante José Duran, mientras que la defensa del imputado está a cargo de Javier Pérez.
Al abrirse la audiencia, Ayala declaró que era ex playero de una estación de servicio donde trabaja su padre. Dijo haber mantenido un noviazgo de 8 años y que hacía un año y medio antes del crimen habían decidido vivir juntos con su hijito y los dos de Bárbara.
Además, el acusado habló del cambio de carácter de su pareja quien lo insultaba y humillaba permanentemente diciéndole que "era un inservible" y ponía como ejemplo "a su ex marido y a otro que la tenía más larga", que no hacía las tareas del hogar e incluso la comida, y que "no se separaba por amor y por mantener unida la familia", y que había pensado que la chica iniciara un tratamiento psicológico para encausar su desbordada conducta.
Recordó que la noche anterior al crimen Bárbara se fue con Soledad y retornó a las 3 de la mañana cuando él tenía que entrar a las 6 a la estación de servicio y tuvo que cuidar la bebé de 6 meses, y que al llegar la recriminó la tardanza.
Reconoció que hubo una discusión y que recibió palabras humillantes, que había dejado una caja de herramientas sobre la cama de la nena y que en un momento dado Bárbara le pegó un golpe con un punto de hierro o un palo en la frente y que ahí reventó: "me perdí". Ayala no supo decir con qué le pegó a la mujer y afirmó que tal vez "haya sido con un martillo, no con una maza".
Momentos después recordó que fue a buscar su deteriorado Renault 11 al que empujó para ponerlo en marcha y lo acercó a la puerta de casa. Como estaba lleno de objetos los asientos del rodado, abrió el baúl, ingresó a la casa y envolvió el cuerpo de la mujer en una frazada con la intención de cargar el cadáver y trasladarla al hospital, ya que no sabía si estaba o no sin vida.
Comentó que también llamó al padre para decirle lo ocurrido y que el hombre llegó al lugar. Llamó a una ambulancia y que le dijo que el cuerpo estaba sin vida, por lo que arribó la policía y fue detenido.