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La transición interminable

Esta semana que termina y muy probablemente la próxima el proceso de transición comienza a recalentarse nuevamente.

Sin demasiada exposición pública esta semana que termina y muy probablemente la próxima el proceso de transición comienza a recalentarse nuevamente.

Los días pasan y son pocos los avances públicos, por lo menos, que se ven en la necesaria negociación entre el oficialismo y el oficialismo por venir.

Desde el gobierno aseguran que el proceso no tiene por qué apurarse demasiado y que sus previsiones indican que llegaran al 10 de diciembre con todo ordenado para entregar el mando. Desde las cercanías del gobernador electo sostienen exactamente todo lo contrario y vuelven a encender luces de alerta; “En 10 días hay que pagarle al Nación 800 millones de pesos y la provincia no los tendrá. Lo que recauden esta semana apenas alcanzará para pagar a los Municipios, colegios privados y esas cosas que deben pagarse y que de alguna manera son sueldos indirectos, no más que eso” sentencian y marcan su preocupación por la negociación con el agente financiero de la provincia; “Vamos de punto, qué podes apurar si hace meses que vienen salvando a la provincia”.

La tirantez quedo patente cuando a mediados de semana la catarata de información llegó al grado que desde el oficialismo apuntaban datos de una reunión entre ambas partes ultra jerárquica y reservada que el supuesto propio anfitrión desde la oposición desmiente.

El dato podría ser una anécdota más, pero es bien ilustrativa de cómo avanza o mejor dicho de lo que cuesta avanzar en el entendimiento.

En la vereda del Gobierno la obsesión es recaudar para ayudar a tapar el bache, cosa que nadie puede cuestionar, excepto el próximo oficialismo que preferiría ser los que pongan en marcha los atajos recaudatorios que en los últimos días tomo el gobierno y ser lo que convocarán a una moratoria en pos de billetes frescos (alternativa que no descartan pero una vez que analicen los números ya sentados en palacio).

Lo qué si es cuestionable para ambos lados que no se aproveche esta crisis para debatir seria y rápidamente una nueva ley impositiva y sus mecanismos pertienentes. La realidad es que hoy ( y le cabe responsabilidad por igual a ambos frentes políticos) la ley impositiva provincial al igual que la nacional y sus mecanismos es un verdadero desastre, dobles imposiciones, absoluta arbitrariedad en multas y tasas, avalúos irrisorios a los valores de mercado, más arbitrariedad en los porcentajes de imposición y una larga lista de etcéteras entre ellos una profunda falta de progresividad.

La pelea de fondo siguen siendo los números, el equipo de Cornejo sigue plantado en que la deuda total de la provincia es de 5700 millones (“sino un poco más” aclaran por lo bajo) y ratifican que ese número fue entregado por los propios técnicos del gobierno, obvio estos desmienten tal afirmación y ubican la deuda en no más de 2500 millones.

Desde el oficialismo entrante ya comienzan a admitir que el único camino visible es el tan criticado por ellos mismos -hasta ahora- endeudamiento y trabajan contra reloj para dejar armado todo el andamiaje para lo más pronto posible, post 10 de diciembre, recurrir al mercado de dinero de no llegar a un acuerdo con el Banco Nación y pasado el 25 de octubre con el nuevo presidente electo comenzarán las gestiones para tener acordada la autorización del Ministerio de Economía del nuevo mandatario para tomar deuda.

La decisión seguramente generará mucho ruido sobre todo después de la actuación de las espadas legislativas de la UCR en el no tratamiento de los últimos dos presupuestos provinciales.

Mientras todo esto ocurre en el tema económico, dentro del propio radicalismo comienzan a surgir algunas inquietudes y críticas. Quizás tengan mucho que ver con ambiciones personales o sectoriales pero lo cierto es que ya se comienza a escuchar preocupación por la falta de interés por las otras áreas de gobierno que no sean la financiera.

Por su parte el escenario nacional sigue su curso con sesgos bien marcados que seguramente se irán profundizando en las próximas semanas.

Desde el equipo de Daniel Scioli parecen haber encontrado una excelente veta para profundizar su discurso de responsabilidad, continuidad y compromiso por lo que falta por hacer. La veta apareció quizás en el lado menos esperado; la economía.

El notable desastre comunicacional y de ideas de los economistas cercanos a Mauricio Macri, la mayoría de ellos integrante del elenco estable de los econochantas, permitió a Daniel Scioli lucirse con la presentación del libro que comentamos la semana pasada y esta semana en su aparición televisiva con Miguel Bein, brindando definiciones y algunas certezas.

Empieza a sobrevelar el ambiente, incluso admitido por algunos dirigentes de Cambiemos en Mendoza, que Daniel Scioli es el próximo presidente y ya comienza a comportarse como tal frente a la vacuidad 24 horas de Mauricio Macri.

Pero se sabe que las urnas son las que hablan y más de un mes nos separan aún del dia D para el futuro de Argentina.


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