Para aquellos que no son muy amantes del cine su salida a las salas de pantalla grande suelen abarcar las clásicas películas de acción o esas comedias de enredos que suelen deparar risas sin escaparle a un poquito de drama para darle un respiro a los pulmones del espectador.
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El escándalo de las mesas verdes
En los últimos tiempos a esas interesantes comedias de situaciones múltiples casi disparatadas les salió un fuerte competidor, un nuevo género bautizado por los críticos como Política Argentina.
Quien esto escribe aclara que tiene una diferencia fundamental con la mayoría de los críticos, escribas y opinadores de este nuevo género. Estos suelen creer que el rubro política argentina es una genialidad como el dulce de leche o las arqueadas del primer corte, una cosa única en el mundo.
Para ello, al igual que en tantos otros casos, utilizan el ardid de comparar Los bañeros se divierten 26 con Amarcord. Así rápidamente y sin demasiado trabajo intelectual concluyen que somos los peores del Mundo, que no tenemos remate y está todo perdido. Bajo esa consigna con la complicidad de algunos allegados rápidamente se convoca en masa a destruir las cintas para solo proyectar la imagen impoluta de la gran obra extranjera.
Claro para lograr un mensaje creíble, sin ningún complejo de culpa, invisibilizan por igual las malísimas películas extranjeras y las grandes obras nacionales.
El paralelismo que trazamos en este pequeño juego no es ocioso, ni un delirio de domingo temprano, es el rasgo distintivo de una sociedad especialista en ver la paja en el ojo propio pero no la viga en el ajeno.
Las permanentes comparaciones entre políticas y economías de países cercanos y lejanos se realizan desde sesudas columnas que tienen la intención clara de viralizar los conceptos mueven a duda, es difícil creer que se pueda tener tanta mala fe, pero realmente parece que se la tiene.
El mecanismo suele funcionar en forma aceitada. Desde un programa de TV, el titular del diario, o un comentario radial se da por sentado un precepto. Utilicemos un ejemplo El ministro ordenó la licitación de seis millones de mesas verdes. Queda claro que nos aislamos del mundo ya que Alemania compra mesas rojas
El latiguillo se repite hasta el cansancio, todos lo dan por valido y un fabricante de mesas asegura en el Prime Time que el Ministro no solo es inepto sino además corrupto porque el que fabrica las mesas verdes que después no vamos a meter en el poto es el hijo de la segunda mujer. Yo me presente en la licitación y ofrecí un precio menor pero igual se las dieron al otro.
La noticia se impusó durante horas el zócalo de la TV se sobreimprime sobre los goles de Boca y dice Escándalo de las mesas. Alemania las quiere rojas y le compran al hijastro del Ministro de color verde.
A la tarde del día posterior el Ministro da una solitaria conferencia de prensa ante pocos periodistas (los que hicieron la denuncia no van o mandan nada más que al camarógrafo) y muestra el llamado a licitación que efectivamente pide la compra de las mesas verdes pero dice con destino a cubrir el pedido realizado por el gobierno de la República de Checoslovaquia detallado en el anexo 2 el anexo dice que las mesas deben ser verdes d tamaño 1x2 mts etc.
El diputado Romero desesperado ante la tapa del diario sale corriendo a ver al Fiscal Victoria y denuncia la escandalosa licitación corrupta para favorecer al hijo del ministro. El fiscal llama al proveedor que públicamente denunció que lo dejaron afuera y ante el fiscal declara; Yo me presente a la licitación y ofrecí un precio 50% menor por mesas rojas y me dejaron afuera El Fiscal le repregunta ¿Rojas? El pliego pide verdes...
-Bueno yo no fabrico verdes qué quiere qué haga
El fiscal insiste usted podría ampliarme sus dichos de que un familiar del ministro es quien fabricará las mesas verdes.
-No mire fiscal, yo dije en la tele que era el hijo porque el sobrenombre era igual, pero después me fije y nada que ver.
La ciudadanía no se entera ni de la conferencia de prensa del ministro, ni de la declaración del fabricante ante la justicia, los editores ponen la excusa de que el tema ya pasó. Es fiambre
La señora y el señor en su charla con los amigos y en la mesa familiar aseguran estar escandalizados por el curro de las mesas verdes, un amigo que había encontrado la contra noticia chiquita en un medio no tan masivo les aclara la situación, la respuesta es ¿de dónde sacaste eso? Vos les debes vender la pintura, son todos unos chantas
Está historia parece una locura y motivaría una buena de esas comedias de enredos, sin embargo es la patética forma de construcción política mediática de la Argentina en los últimos tiempos. Cualquier similitud con programas de TV de domingo, o la campaña de la última semana vía redes sociales y algunos espacios televisivos contra el candidato del oficialismo, no es coincidencia como en las placas de las películas. Es la cruel verdad de los días que nos separan de aquí al 25 de octubre.