Apenas una semana ha pasado desde que termino el conteo de votos de las PASO y delicadezas de la política y mediatización argentina hacen que la sensación es que un año pasó desde el domingo pasado.
- Sitio Andino >
- Opinión >
Una semana que parece un año
Las inundaciones que taparon menos del 5 % del territorio de la provincia de Buenos Aires y dejaron evacuados al 0,05 % y afectados al 0,1% de la población de la Provincia de Buenos Aires parecieron, vía fenómeno mediático, ser la tragedia nacional más importante de la historia, algo por cierto bien lejos de serlo.
Que quede claro, para cada uno de los evacuados o de quienes no lo fueron pero vieron llegar el agua a la puerta de su casa esta inundación es la tragedia de su vida, o lo que es peor, la repetición de esa tragedia vaya uno a saber por qué número de vez.
Sin embargo una vez más ni la cobertura mediática o sea la realidad publicada, ni la denigrante utilización política de las consecuencias del meteoro se condicen con lo que paso o con las necesidades de los afectados.
Sin embargo hay una posibilidad de que esta inundación que no fue la peor en la historia bonaerense- pueda usarse políticamente con responsabilidad. Que sea el cambio para terminar con los canales clandestinos que buscan tener siempre el suelo seco para sembrar soja, que se termine con la construcción de barrios cerrados que violan toda reglamentación y sentido común, que se desarrollen obras postergadas, sistemas de alerta temprana y seguimiento meteorológico ( en esto el próximo lanzamiento del ARSAT II será un hito ya que dejaremos de depender de satélites norteamericanos para esta tarea), desarrollo de planes de emergencia y por sobre todo que la política entienda que es servicio.
De este evento, a pesar de la distancia, también deberíamos sacar algunas conclusiones respecto a nuestros planes de contingencia ante posibles emergencias y de cómo administramos nuestro territorio algo que sigue dando vueltas con una Ley que nadie sabe ni de qué va, ni en qué estado está.
Vayamos al baile electoral, como decía el paisano muy bonito el valcecito, pero la pista aun esta caliente y difícilmente se enfríe demasiado. Los resultados preanuncian 70 días de mucho furor mediático con dos líneas claras, esmerilar a Daniel Scioli y hacer lo imposible para intentar lo que parece precisamente imposible, que la oposición sea una para derrotar al FPV de cualquier manera. Las columnas y editoriales publicadas durante la semana, con Beatriz Sarlo como nave insignia, no dejan demasiado lugar a dudas.
Lo que dejaron las PASO más allá de los resultados fríos, son solo preguntas de qué poco o mucho cambiará la voluntad de los votantes el 25 de octubre.
El lógico reacomodamiento ante la desaparición de varios candidatos deparará seguramente cambios en los votos que recibirán los que siguen en carrera; el interrogante es si alcanza para que tengamos presidente en primera vuelta o deberemos esperar hasta noviembre.
En las charlas reservadas asesores y dirigentes opositores comienzan a vislumbrar que todo puede terminar el 25 de octubre y que Mauricio Macri definitivamente no es el líder que desesperadamente buscan desde hace años.
Sobrevolando rápidamente el mercado local la semana dejo una especie de doble estándar. Por un lado la sensación que el enfrentamiento por la transición crece, pero por otro las señales del gobierno postergando la licitación del transporte público y la negociación con el Banco Nación con los puntos solicitados por el gobernador electo.
Evidentemente en procesos como el que vive Mendoza hay muchas voces que llegan sin permiso buscando posicionarse. Así es que lo mejor será solo guiarse por las voces de los interesados y quedarse con lo declaren los gobernadores, el que está en ejercicio y el electo, para evitar más ruidos sobre todo cuando todavía está en marcha un proceso electoral al que le queda un largo camino por recorrer.