A Mauricio Macri lo van a poner contra las cuerdas, los radicales que van a marcarle la cancha la próxima semana, en una reunión de los candidatos y estrategas políticos que se verán las caras para tratar de no cambiar de caballo en medio del río y no volver a cometer el error de cortarse cada uno por su lado. El problema es que el combate empezó hace rato, y el dirigente del Pro está perdiendo por puntos.
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Macri contra las cuerdas
El golpe al mentón que recibió el macrismo en la segunda vuelta en la Capital Federal, en Santa Fe Córdoba y otras más no sólo dejó sin aire ni piernas a Mauricio sino que se nota que los que lo alentaban desde la esquina, no saben todavía cuánto tiempo más podrán sostenerle el banquito y cauterizarle las heridas. Algunos ya tienen ganas de tirar la toalla y dar por perdida la pelea.
Entre estos, el que no puede simular la sonrisa socarrona es Julio Cobos, que se anima a mostrarse junto a Ernesto Sanz pero con una especie de pancarta virtual que reza: ¿vieron?, yo se los dije.
Y es que Cobos se lo dijo al radicalismo, primero, y al mismo Macri, después, en el encuentro que tuvieron hace quince días, cuenta Julio César.
Está claro que ya no hay tiempo para las alianzas, pero Cobos imagina un escenario donde un baño de humildad lo lleve a Macri a admitir que una vez que terminen las Paso, si él es el que va a representar al sector, le abrirá los brazos al Frente Renovador para la etapa de la eventual segunda vuelta contra Scioli.
Esto no significa no competir con Massa en las elecciones generales; que cada uno vaya por su lado explica el candidato a Senador.
Todos miran a Durán Barba y lo culpan de haber influido negativamente sobre Macri en su desprecio al acuerdo con el massismo. Por eso esperan que el líder del Pro ahora escuche atentamente lo que Sanz y Federico Storani le quieren decir en estos días.
La reunión, de la que también participarán Emilio Monzó y Gabriela Michetti, sería para dejarle en claro a Macri que hoy más que nunca necesita de la estructura del radicalismo, por un lado, y de un paladar menos exquisito, por el otro.
Es que el frente Cambiemos (UCR, Pro, la Coalición Cívica de Carrió) da la sensación de no ser siquiera garantía de segunda vuelta. Ese escenario que empezó a desdibujarse tras la debilidad demostrada por los macristas el fin de semana pasado, no podría ser remontado fácilmente al menos que Sanz haga una excelente elección. Esto, en términos prácticos significa que el sanrafaelino saque más del 12% que obtuvo Ricardo Alfonsín en las elecciones de 2011.
Ese es un porcentaje vital que lo puede garantizar la estructura del radicalismo en el país, entiende Sanz. Sus allegados están esperanzados que supere los 15 puntos el senador radical y, con ello, le dé una transfusión salvadora al Macri.
Pero aun así, Scioli en ese escenario, todavía aparece más fuerte. El mismo Cobos lo reconoce en charlas íntimas: la gobernabilidad implica tener fuerza en el Congreso, y en eso el Frente Para la Victoria corre con ventaja.
De ahí que algunos vislumbren que el cambio de discurso del líder porteño, ahora aceptando que no va a privatizar YPF o Aerolíneas, lo que Cobos y Sanz ayer definieron como una radicalización y no una kirchnerización de Macri, no es otra cosa que una prueba irrefutable de que Mauricio ve que el partido lo está perdiendo por goleada, por su juego individualista.
Hay que jugar en equipo, le avisan desde Mendoza. Y a las pruebas se remiten. La UCR con el PD, el Pro, el socialismo, Libres del Sur y con el massismo es que Cornejo pudo llegar al Gobierno. Sanz quiere seguir mostrando esa unidad y da pruebas de ello todos los días: la semana pasada, por ejemplo, juntó a la tropa propia y ajena en el recorrido por el norte, el este y el sur provincial, con gestos de caballerosidad que en Buenos Aires deberían leer con más atención.
Anduvo con Susana Balbo en todas las conferencias de prensa y la atendió no sólo como una dama que es, sino como una referente del Pro que en estos momentos bien podría ser prescindible ante las cámaras. La compañía de Cobos apuntó a la misma idea.
Sólo llamó la atención que Cornejo no los acompañara por el sur. La ausencia del gran ganador del Frente opositor mendocino, puede generar sospechas. Por las dudas, el gobernador electo mandó a su representante sureño, el senador electo, Miguel Bondino, en primera fila.
Sin embargo, está claro que en estas tierras mendocinas al Pro se le da cabida. El problema está en Buenos Aires, donde se van a tener que comer algunos sapos los del Pro, dicen los radicales que quieren pedirle a Mauricio que abra más su espacio.
Porque Macri va a necesitar que Sanz saque muchos votos y que el radicalismo luego se los preste, si no quiere ir a la lona en el primer round.
El asunto es que la campana sonó cuando se los invitó a formar alianzas. Los plazos se cerraron, Macri se creyó fuerte y hoy no da el peso para pelear en esta categoría en la que hoy se lo ve grogui.