Varios cientos de familiares de las víctimas de la catástrofe de Germanwings participaron hoy del funeral para despedir a sus deudos en el lugar donde el pasado 24 de marzo se estrelló el avión de la compañía alemana en los Alpes franceses.
Varios cientos de familiares de las víctimas de la catástrofe de Germanwings participaron hoy del funeral para despedir a sus deudos en el lugar donde el pasado 24 de marzo se estrelló el avión de la compañía alemana en los Alpes franceses.

Algunos fragmentos de cadáveres que no pudieron ser identificados se enterraron en una tumba colectiva, en una ceremonia celebrada en la pequeña localidad francesa de Le Vernet.
"Los ánimos están muy abatidos", dijo Christof Wellens, abogado representante de algunas familias de las víctimas, y agregó que es una situación muy difícil darse cuenta de que los restos de sus allegados no pueden ser repatriados en su totalidad.
El vuelo 4U9525 de Germanwings, que había partido el 24 de marzo procedente de Barcelona con destino a Düsseldorf, se estrelló contra los Alpes franceses. Los investigadores consideran probado que el accidente se produjo por una maniobra suicida del copiloto. Las 150 personas a bordo del avión perecieron.
Un obispo católico, un pastor evangélico, un rabino judío y un imán musulmán encabezaron juntos la ceremonia de despedida, que tuvo lugar en el sitio conmemorativo erigido en el lugar tras la tragedia.
El salmo 27 de la Biblia ("El Señor es mi luz y mi salvación") se leyó en francés y en hebreo. También se leyeron pasajes del Corán.
"En estos momentos se muestra la fragilidad de la vida", dijo el imán, y el rabino añadió que ahora los familiares deben volver a hallar sentido a sus vidas.
A continuación, los familiares se dirigieron a la tumba donde fueron enterrados los restos no identificados de las víctimas. Como aún estaba descubierta, pudieron dejar sus ofrendas florales.
Los investigadores conformaron 150 perfiles genéticos a partir de los restos humanos hallados por la gendarmería francesa en el lugar del accidente. Sin embargo, no pudieron asignar todos los restos a los cuerpos correspondientes, por lo cual se resolvió realizar un entierro anónimo en Le Vernet.
Según Lufthansa, matriz de la aerolínea Germanwings, más de 300 deudos acudieron a la ceremonia, muchos de ellos en dos vuelos especiales procedentes de Barcelona y Düsseldorf.
El presidente de Lufthansa, Carsten Spohr, decidió no participar en el funeral debido a la disputa en torno a las indemnizaciones que recibirán los familiares.
"Debido a la tensa atmósfera decidió no estar en el lugar", informó un portavoz de la compañía alemana. "No quiere contaminar la dignidad de la ceremonia con esta discusión", agregó.
Quienes sí participaron de la ceremonia en representación de la compañía fueron el director general de Germanwings, Thomas Winkelmann, y la directora financiera de Lufthansa, Simone Menne, aunque no realizaron declaraciones durante el funeral.
El abogado Christof Wellens volvió a instar a la empresa a hallar una solución rápida y generosa.
Familiares de las víctimas mandaron recientemente una carta abierta a la compañía en la que criticaron duramente el comportamiento de Spohr.
El texto considera además insultante la indemnización ofrecida por Lufthansa: 25.000 euros (27.000 dólares) por familia y 10.000 euros a cada pariente directo, que se suman a los 50.000 euros ya pagados por víctima como ayuda inmediata tras el accidente.
Bernard Bartolini, alcalde de Prads-Haute-Bléone, donde se produjo la catástrofe aérea, declaró que está pensando qué hacer en el futuro con el lugar del accidente, que hasta el momento está clausurado.
La semana próxima, una empresa especializada se encargará de remover los escombros, tarea que estima finalizar para el próximo otoño boreal. Y entonces podría llegar a erigirse en el lugar otro monumento conmemorativo. "Se lo debemos a los familiares", dijo Bartolini.
"No queremos ni un revuelo de prensa ni un espectáculo. Esto no se convertirá en Disneylandia", finalizó.
Fuente: DPA


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