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Curiosidades

Extraño caso: le sacaron una muela y perdió la memoria

El reloj interno de William está permanentemente parado a las 13:40 del 14 de marzo de 2005. Justo en el medio de una cita con el dentista.
Por Sección Internacionales

Como sucede en la película que protagonizan Drew Barrimore y Adam Sandler "Como si fuera la primera vez", solo que esta historia no tiene nada de ficción sino que realmente sucedió.

La BBC reveló una interesante historia en la que un hombre fue al dentista y, a partir de ese momento, ya no recuerda nada.

El reloj interno de William está permanentemente parado a las 13:40 del 14 de marzo de 2005. Justo en el medio de una cita con el dentista.

Miembro del ejército británico, William había vuelto a su puesto en Alemania la noche anterior tras asistir al funeral de su abuelo.

"Recuerdo sentarme en la silla y al dentista poniéndome la anestesia local", dice William a la BBC. Después de eso: nada.

Desde entonces es incapaz de recordar nada por más de 90 minutos. Es incapaz de saber dónde queda su casa: cada día se despierta creyendo que está en Alemania en 2005 esperando ir al dentista.

Sin el registro de nuevas experiencias, el paso del tiempo no significa demasiado para él.

A día de hoy solo es capaz de reconocer que hay un problema porque él y su mujer dejan notas detalladas escritas en su celular, bajo el título de "Lo primero: leer esto".

Es como si todos los nuevos recuerdos fueran escritos en tinta invisible que poco a poco va desapareciendo.

¿Cómo pudo una visita el dentista afectar tanto al cerebro de alguien?

En el momento de la cirugía -una simple endodoncia- el dentista no se dio cuenta de que algo iba mal. Fue cuando se quitó las gafas protectoras cuando vio que William estaba pálido.

Los médicos sospecharon en principio que había tenido una mala reacción a la anestesia, lo que le podía haber causado una hemorragia cerebral, pero no hallaron evidencia de este tipo de lesión. 

Casos como el de William nos ayudan a recordar lo poco que sabemos de nuestras mentes.

Muchos piensan ahora en el cerebro como una especie de computadora, con distintos chips para la "memoria", el "miedo" o el "sexo". Pero el caso de William demuestra cómo esta visión modular del cerebro es demasiado simple.

Incluso cuando la maquinaria está aparentemente intacta es fácil perderse en el presente, sin puentes al pasado o al futuro.

Claramente todavía nos queda mucho por entender de la complejidad del cerebro.

El caso de William también demuestra el poder de las emociones para moldear nuestras mentes.

Espera no olvidar lo que le queda 

En los últimos 10 años tan solo ha sido capaz de recordar un acontecimiento: la muerte de su padre. De alguna forma la intensidad de su dolor le dejó marcas en el cerebro y lo ayudó a no olvidar este difícil recuerdo.

Cuando el periodista de la BBC habló con William, éste acababa de descubrir, por enésima vez, que su hija y su hijo tienen ahora 21 y 18 años, y que nos son los niños pequeños que recuerda.

"Quiero ir de paseo con mi hija y recordarlo, y si tienen hijos me gustaría acordarme de que fui abuelo y de mis nietos", concluye.  


Fuente: BBC Mundo



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