Más de un millón y medio de personas, con banderas y cantos, participan de la misa campal que celebra el Papa Francisco en Ñu Guasú. En el lugar ya se encuentran el Presidente de la República Horacio Cartes y la presidente de Argentina, Cristina Fernández.
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Enterrados en el barro, miles de fieles están con el Papa ante un altar de maiz
Familias enteras quedaron en medio del barro de Ñu Guasu, en un sacrificio para poder ver al sucesor de San Pedro oficiar su última misa, en un altar hecho con 32.000 mazorcas de maíz, más de 200.000 pequeños cocos y cientos de miles de semillas.
En medio de la fría noche de este sábado, las personas se juntaron en grupos para darse calor y pernoctar por algunas horas, durante la larga espera, reportó el periodista de ABC Color Kike Sosa.
Los fieles católicos pasaron todo tipo de suplicios para ganar los mejores lugares posibles, en un sitio que se torna hasta inhóspito, ya que se reportaron inclusive mordeduras de víboras, animales que pueden aflorar ante la humedad reinante en el predio.
Muchas personas no soportaron las horas en el barro y se descompensaron, por lo que debieron ser retiradas del lugar. Entre los atendidos igualmente se encuentra un paciente epiléptico, quien tuvo una crisis en medio de la multitud pero posteriormente se recuperó. Otras por voluntad propia decidieron desertar, frustrados por las condiciones adversas del tiempo.
Desde la siesta de ayer sábado comenzaron a llegar los fieles para conseguir un buen lugar, desde donde puedan ver al Santo Padre y participar de la santa misa.
El pueblo tuvo que soportar lloviznas, frío y sobre todo un pesado barro al que muchos combatieron con botas y hasta bolsas de hule en los pies.
Mientras tanto, también se colmó el sector VIP, donde están los que obtuvieron una invitación especial. Aquí se ubican mayormente políticos y personalidades, quienes accedieron a confortables sillas y se libraron del incómodo fango que aguantó el resto.
Luego de la misa central, se procederá a la celebración del Ángelus, que se transmitirán en vivo para todo el mundo. Alrededor de 3.000 policías ya se encuentran apostados en el lugar. Igualmente, apoyan miles de servidores que forman cordones en torno al retablo de maíz y coco, desde donde el Sumo Pontífice se dirigirá a la multitud.
