El coro municipal de Godoy Cruz, Cantapueblo, junto a su directora Nancy Cicciolli, fue anfitrión de un encuentro musical en el que las voces de Analía Garcetti y el rosarino Jorge Fandermole se fueron enhebrando para ofrendar a los presentes lo más reciente de sus repertorios y un repaso por lo mejor de su obra.
Noche de rock nacional, folclore y más en Godoy Cruz
En una velada para encontrarse con aquellas composiciones que expresan mucho más de lo que puede contener el lenguaje musical, el cruce permanente de géneros y estéticas, delinearon un amplio abanico rítmico que fue ornamentando la noche con pátinas de folklore, rock nacional o sonoridades latinoamericanas.
La génesis de este encuentro surgió del deseo de amalgamar y compartir -entre amigos y colegas- el material que cada cual fue guardando en su extenso peregrinar por los escenarios.
Los engranajes de la cuyanía comenzaron a moverse con ella, una de las cantautoras más reconocidas de nuestro terruño.
Analía Garcetti ingresó a las tablas en compañía de Quique Öesch (batería); Willy Fabre y Martín Sánchez comandando las guitarras eléctricas y el bajo de Rodrigo Botacaulli.
Ay corazón; Olvido y Coplas de la cocina comenzaron a aflorar para que esta folklorista de ley presentara en sociedad su nueva producción discográfica, que representa un despegue desde la raíz folklórica hacia sonoridades más ligadas a la canción de autor, según expresó minutos antes de salir al escenario. A lo largo de su presentación, su voz se fue proyectando y multiplicando por decenas.
Luego, hizo su entrada El Cantapueblo. Con un repertorio que posa la mirada en clásicos del rock nacional, una pequeña muestra, con La grasa de las capitales; el clásico redondo Jijiji y La argentinidad al palo, bastó para demostrar que el ensamble vocal lleva la excelencia siempre un paso adelante, con la experimentación como marca registrada.
Canciones de antaño y la actualidad musical también vinieron de la mano de Jorge Fandermole. Compositor, intérprete y uno de los miembros fundamentales del movimiento de producción y creación musical conocido como Trova rosarina, recibió el reconocimiento de sus pares y el del público, al mismo tiempo y en un mismo lugar, algo que no muchos artistas tienen el privilegio de vivir. Y él, con su sonrisa y humildad a flor de piel, respondió con guitarra en mano.
Su inconfundible sello vocal y compositivo se fue desgranando entre un repertorio revisionista, en el que no pudo faltar esa inquietud que lo lleva a cruzar, una y otra vez, sonidos de la canción urbana y las diversas expresiones del folclore nacional, sin perder su identidad compositiva y musical.
Asimismo, Fandermole ofreció lo más reciente de su producción discográfica, Fander (2014), su séptimo disco, que presenta una antología de sus primeras canciones, editadas en nuevas versiones y obras inéditas.
Cientos de aplausos, ovaciones y pedidos de bises terminaron de coronar una presentación que parecía no agotar su capacidad de sorprender al público.