Con voz pausada y serena, el Papa Francisco en su primer discurso ante las autoridades del Gobierno paraguayo pidió que ya no existan víctimas de la violencia, la corrupción y el narcotráfico.
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El Papa pidió el fin de la violencia y la corrupción
Si bien dijo que él sabe que desde el Gobierno existe voluntad firme para desterrar la corrupción, enfatizó que se debe seguir luchando para acabar con este mal.
El Santo Padre quiere que se les dé prioridad a los pobres y necesitados. Que no cese el esfuerzo de los actores sociales hasta conseguir, que no haya más niños sin educación, obreros sin trabajo, campesinos sin tierra que cultivar y familias sin techo, dijo con voz firme el líder de la Iglesia Católica.
Dirigió su mirada a los políticos a quienes convidó a construir la paz cotidiana con el diálogo, evitando las peleas y actitudes prepotentes.
Como broche de oro resaltó nuevamente la figura de la mujer paraguaya, que consiguió sacar adelante a la familia y la nación. Dios bendiga a la mujer paraguaya, la más gloriosa de América Latina, manifestó.
En unas líneas también recordó a los paraguayos sencillos cuyos nombres no aparecen escritos en libros de historia, pero fueron y seguirán siendo los verdaderos protagonistas del pueblo, agregó.
Corazón contento
El presidente de la República, Horacio Cartes, también pronunció un discurso, en el que sostuvo que la presencia del Papa es símbolo de amor, de alegría y de unión. No necesito presentarle al Paraguay. Su Santidad sabe mucho de nuestra heroica nación, conoce de nuestros esfuerzos, sueños y esperanzas, así como de nuestras dificultades e infortunios, señaló en su discurso a su turno el presidente Horacio Cartes. También recordó a la mujer paraguaya. De entre las cenizas humeantes de la tragedia, la mujer paraguaya fue factor esencial para reconstruir la Patria. Gracias, Santo Padre, por dar dimensión universal al valor humano y cívico de la mujer de nuestra tierra, enfatizó.
