La provincia que recibirá Alfredo Cornejo tiene, al decir de quienes hoy ocupan la Casa de Gobierno, no un problema de gastos, sino de ingresos. El gobierno que se va de a poco hace el duelo y de a poco, también, le cae la ficha de la derrota electoral. La administración de Francisco Pérez prepara un plan por el cual, se esperanza, pondrá blanco sobre negro y contrarrestará toda la información que hoy sale a la calle a poco de arrancar las reuniones de la transición en las que se afirma que el endeudamiento mendocino funciona como una espada de Damocles sobre la cabeza de cada uno de los habitantes de la provincia, siempre a punto de desprenderse para hacer estragos.
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La defensa que prepara Pérez, tras la derrota
Pérez se lame las heridas de la derrota y la de los catorce puntos que le suturaron en su pierna izquierda luego de aquel accidente futbolero que le quebró la tibia y el peroné. Y espera que pasen los días y la actual coyuntura electoral en el plano nacional para comenzar su despedida pública y su defensa sobre lo que le dejará como herencia al radical Alfredo Cornejo.
En principio, aquello de que el gran drama de la provincia que administra hasta el 10 diciembre es sólo una cuestión de ingresos por sobre los egresos, es lo que Pérez intentará defender y que hablar del supuesto despilfarro e ineficiencia del que se dijo durante la campaña responde a una mera cuestión de falta de información y conocimiento que a otra cosa.
Por estas horas Pérez no se aparta, como asegura que lo hizo desde el primer día que llegó a la gobernación en diciembre del 2011, de una simple planilla impresa en una hoja tamaño A4 en la que figuran los gastos del día con los ingresos del mismo día. Allí se ve, y en eso parece convencerse el gobernador, que lo que existe es un problema estructural que Mendoza viene padeciendo desde hace casi veinte años, de la época en la que Mendoza la gobernaba el también peronista Rodolfo Gabrielli y al que le cayó un presupuesto extra por las regalías mal liquidadas. A partir de ahí, en adelante, piensa el actual equipo de gobierno, los sucesivos gobiernos se tuvieron que manejar siempre con déficit porque la matriz productiva no alcanza para responder al crecimiento en todos los niveles.
La planilla del 1 de julio, la de hace sólo dos días atrás, le mostraba a Pérez la situación financiera a ese momento: 35 millones de pesos de ingresos contra los 110 millones de pesos que salieron de la Tesorería ese mismo día. En los gastos figuran las partidas a la OSEP, unos alrededor de 5 millones de pesos, otro tanto al IPV, más lo que le corresponde a Aysam, al transporte público y otros gastos. Pérez está convencido de que la situación se puede revertir cambiando la mirada en todo sentido, tanto la política como la cultural y explorar otras alternativas de ingreso para la provincia que él no llegó a concretar.
Hace pocas horas el gobierno debió hacer frente a los sueldos de junio más el aguinaldo de los empleados públicos. Entre sueldos (1.200 millones de pesos), el aguinaldo (800 millones de pesos), más la transferencia a los municipios por la participación municipal (400 millones) y las diferencias salariales por los aumentos paritarios (80 millones de pesos), sumaron casi 2.500 millones de pesos que lograron reunirse porque el Banco Nación autorizó duplicar el sobregiro luego de afiebradas gestiones.
En este gobierno que se prepara para irse aseguran que lo de la deuda con los proveedores que se ha ventilado ni por asomo, juran y perjuran, asciende a los 3.700 millones o 4.500 millones como calcularon desde el radicalismo tras las primeras reuniones por la transición.
Oficialmente se insiste con que lo que se adeuda a los proveedores no es más de 750 millones de pesos y que el famoso endeudamiento del pinche, todo aquello que se ha imputado sin contar con partidas, se lo llevan los insumos para los hospitales, alrededor de 110 millones de pesos; la OSEP otros 100 millones de pesos; el subsidio al transporte, 60 millones más; la deuda con Aysam, 100 millones de pesos; otra deuda con el IPV de 100 millones de pesos y lo que se le adeuda en pautas publicitarias a los medios de comunicación, alrededor de 150 millones. En esos números se apoyará Pérez para desmentir el endeudamiento del que hablan en el radicalismo y sobre eso fundamentará su visión de que el problema se soluciona con 2 mil millones de pesos más de ingresos.
Si Pérez niega que su administración deba 4.500 millones de pesos, la pregunta es por qué desde el radicalismo se insiste. Todavía nadie está en condiciones de responderla. Pero algunos sugieren que la cifra ha llegado a ese nivel porque se han incluido los vencimientos de la deuda pública que se fue tomando desde la administración de Cobos, pasando por la de Jaque e incluyendo la actual de Pérez, vencimientos que operan en los próximos tres años.
Pérez parece estar convencido de que su suerte hubiese sido mucho mejor a lo largo de los casi cuatro años de gestión que lleva, si no hubieran operado decisiones que se tomaron durante la gestión de Jaque, una gestión de la que precisamente fue parte. En voz baja, pero cada vez con mayor frecuencia, comienza a escucharse entre los que se van el 10 de diciembre próximo, que resultó ser un gran error modificar la coparticipación municipal que le destinó casi un 30 por ciento más de los recursos a los departamentos. Es más, dice Pérez que se está ante la situación de contar con municipios ricos contra una provincia pobre y pone como ejemplo que los departamentos, con la excepción de dos o tres, cuentan con dos partidas de salarios guardadas en plazos fijos.
En la intimidad, entre los funcionarios que comanda Pérez, se dice que de lo que habla Cornejo sobre el ajuste en la administración son cuestiones pequeñas que no resuelven el problema de fondo y que todo aquello de lo que habla el gobernador electo, como lo de implementar un avance por sobre las jubilaciones anticipadas y los retiros voluntarios de parte del personal del Estado es una tarea que ya fue hecha por quienes dejarán el poder.
Pérez masculla la bronca por la derrota y se la ha pasado recibiendo en su despacho a muchos de los dirigentes perdidosos del interior de la provincia que han pedido visitarlo en un despacho en donde lo más importante y casi vital es el gran sillón en donde descansa con su pie izquierdo en alto, unos diez centímetros más alto que el corazón para que la sangre baje y evitar así una hinchazón molesta que cada dos o tres horas le aparece.
¿Por qué se perdió?, le preguntan algunos de los que han pasado por allí: Porque faltó el PD, les responde. ¿Y vos creés que es sólo por eso?, le repreguntan. Sí, y te digo por qué: cuando yo gané en el 2011, Luis Rosales del PD sacó 18 puntos. Hoy esos puntos se los llevó Cornejo. Y por eso lo he felicitado. Fue lo primero que le dije cuando lo vi: Armaste a toda la oposición en contra nuestra, te felicito.