El 27 de agosto del 2004, Patricia Alejandra Ibarra (38), madre de un joven de 18 años, sintió un dolor abdominal que la obligó a ir al hospital Lagomaggiore. La mujer tenía cálculos en la vesícula y tuvo que ser operada.
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El martirio que vivió durante 5 años una mujer que terminó muriendo por mala praxis
Sin embargo, esa intervención fue el inicio de 5 años dramáticos, que terminaron en su fallecimiento, en el 2009.
Una investigación judicial permitió esclarecer que en esa operación, los médicos, por error, le ocasionaron una sección quirúrgica del conducto hepático.
Hoy, a 11 años de esa operación, la Justicia condenó al Lagomaggiore y decidió indemnizar a su hijo, que al momento del hecho tenía 18 años, con más de 216 mil pesos en concepto de daños y perjuicios.
La jueza del Vigésimo Primer Juzgado Civil, Silvana Márquez Morosini, se basó en el informe de peritos médicos, para dar su sentencia.
Allí explicó que los expertos, sostuvieron que el cirujano interviniente lesionó el conducto hepático de la paciente por un manejo incorrecto del instrumento utilizado.
A raíz de esto, la magistrada entendió que la entidad hospitalaria no ha cumplido con la obligación de seguridad que le imponía preservar a la paciente contra los daños que podían originarse en la ejecución de la operación.
Cinco años de angustias
Al momento de ser intervenida, la mujer gozaba de un perfecto estado de salud. Pero de un día a otro, todo cambió.
La primera intervención fue el 3 de setiembre del 2004, donde los médicos cometieron el fatal error. Esto provocó que los dolores continuaran, a tal punto que el 17 de setiembre tuviera que ser intervenida nuevamente.
El 1 de octubre, Ibarra fue dada de alta, pero su evolución no fue la esperada. Las lesiones provocaron que el 10 de noviembre volviera al hospital al presentar síndrome febril debido a colangitis.
El 22 de diciembre del 2005, lejos de solucionarse el dolor, la mujer volvió a ser operada, para la colocación de catéteres percutáneos y drenaje de la vía biliar.
Nada de esto encontró alivio en la fémina, que el 19 de febrero del 2006 fue sometida a un procedimiento idéntico al anterior.
El estado de salud fue el mismo hasta el primero de agosto, donde tuvieron que cambiarle los drenajes. Seis días después, se le realizó una biopsia hepática, cuyo diagnóstico arrojó una hepatopatía crónica con fibrosis severa en evolución a cirrosis.
La situación empeoró aún más, debido a que el hospital Lagomaggiore no tenía los aparatos indicados para las cirugías, por lo que estas se realizaban en el Hospital Italiano.
Fue así que el 2 de octubre del 2006, se realizó una segunda biopsia hepática. Luego sufrió reiterados cuadros de hemorragia digestiva alta con vómitos con sangre, venas dilatadas y descompensación hemodinámica, por lo que fue re internada.
En mayo del 2007, el hígado de Ibarra estaba sumamente comprometido, por lo que tuvieron que hacerle un trasplante. Nada se solucionó y ya en el 2008 la piel de la mujer comenzó a ponerse amarilla.
Le realizaron varias intervenciones, y en febrero del 2009, comenzó a padecer infecciones con sangrado, desnutrición e insuficiencia hepática.
El 24 de febrero de ese año se le detectó una infección generalizada con falla en todos los órganos. Quedó internada en terapia intensiva, donde tres días después, falleció.
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