La reina Isabel II inauguró con su presencia la primera jornada del Royal Ascot, la competición hípica que cada año reúne a lo más selecto de la sociedad británica y cuya seña de identidad son las extravagantes pamelas que acostumbran a lucir las mujeres. Durante cinco días, cerca de 300.000 personas pasarán por el hipódromo de Ascot, una de las propiedades de la Corona británica al sur de Inglaterra.
La exclusiva extravagancia de Ascot