Desde hace 25 años pasa lo mismo. El año de la televisión argentina no arranca hasta que Marcelo Tinelli no lo decreta. Es increíble pero es así. En un país lleno de grandes escritores, cineastas consagrados, actores brillantes y jóvenes talentos que vienen pidiendo paso desde hace rato, Tinelli marca el rumbo.
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¿Es necesario que vuelva Tinelli?
Con el formato testeado por años y sabedor que el argentino medio goza con eso, Tinelli vuelve a la TV de manera rimbombante, prometiendo el oro y el moro pero no entregando nada; apoyándose en sueños conmovedores que terminan quedando en el olvido; resucitando estrellas que le estarán agradecidas de por vida- y metiendo en nuestras mesas nuevos personajes que carecen de talento artístico (desde luego) y de los cuales hablaremos (o escucharemos hablar) durante los próximos seis meses.
Así es Tinelli y ShowMatch. Así fue siempre Tinelli y sus programas. El argentino medio lo bancó. Lo hizo líder. Y los medios siempre fuimos tras la noticia que se generó en su programa, porque sería imperdonable que no publicáramos quien fue la estrella del Bailando de anoche.
Y esa gran industria televisiva, está agradecida que vuelva Tinelli a hacer lo mismo de siempre. ¿Para qué cambiar ahora si con esto nos fue tan bien en los últimos años?
Los canales de la competencia intentan las mil y una, pero no pueden hilvanar un éxito. Ni uno sólo. No hay ideas, nuevas propuestas; se mete mano a viejos éxitos que hoy no dan resultados porque cansaron, como Gran Hermano o se compran novelas en el extranjero, como Las mil y una noches.
Mirtha Legrand, la dama de los almuerzos, sigue vigente y en la picota después de 45 años ¡siendo noticia nacional!...
Los programas de chimentos de las tardes no saben de qué hablar; los matutinos ya no tienen más bloopers de YouTube para pasar; los nocturnos están aburridos y hablan de cultura.
ShowMatch es la gran esperanza de la TV nacional.
Los medios de comunicación fuimos alimentando esa necesidad de regreso. Hay que ser sinceros y admitirlo. También las redes sociales se unieron a este clamor.
El regreso será este lunes, con el mismo formato de los últimos seis años: bailes sensuales y mucho pero mucho condimento farandulesco, es decir peleas, insultos, agravios. Eso sí: del sueño nadie se acuerda (ni le interesa).
El resto de los medios nos hacemos eco de eso. Ya no hay discusiones editoriales: Tinelli vende.
33 puntos de rating equivalen a 3 millones 300 mil personas viendo ese programa (sólo en Capital Federal).
¿Y el resto del país qué hace? También ve a Tinelli. Adoramos sus discusiones, sus peleas bajas, callejeras, sin códigos, burdas. Y si nos da el tiempo, vemos todos los programas satélites, como para que nuestra info sea lo más completa posible.
Ahora lloverán comentarios diciendo yo no veo a Tinelli.
Yo también veo Tinelli (de vez en cuando, como buen argentino medio). ¿Y si no de qué escribo?
¿Es necesario que volviera Tinelli a la TV?
Obvio que sí.