El último discurso del Gobernador ante la Asamblea Legislativa llegó con un halo de tensión que no se esperaba. El pequeño inconveniente de salud apenas horas antes, que debe funcionar como un llamado de atención, le dio un ingrediente extra. No fueron pocos los que más allá de las palabras posaban sus ojos preocupados por como terminaría Pérez la maratón de palabras que insumió tres horas de lectura.
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Jauretche sigue vivo
Está claro que el poder y la forma obsesiva en la que el gobernador se ocupa de su trabajo (los ministros y colaboradores pueden dar fe de eso) pasa facturas irremediablemente.
Las tres horas de discurso del Gobernador dejaron mucha pero a la vez poca tela para cortar. Y quizás la oposición tenga una gran responsabilidad en eso. Es tan poco fructífero que el oficialismo crea que está todo bien, como que la oposición sostenga que esta todo mal. La sensación que sobrevuela es que, lamentablemente, la casi totalidad de los dirigentes del arco opositor se han sumado a la línea nacional donde el discurso dominante es el pesimismo y el desánimo. Ni siquiera en la larga alocución de Pérez ensayaron un tibio esbozo de aplauso o reconocimiento a leyes que ellos mismos acompañaron a nivel nacional como la recuperación de los ferrocarriles.
Sin dudas todos los balances de gestión política e institucional son discutibles, sobre todo en los caminos tomados, las formas o las decisiones. También en la Argentina se han vuelto discutibles las cifras en parte por uno de los grandes errores de este Gobierno Nacional que fue comprometer seriamente durante muchos años la gestión estadística oficial. Error subsanado tarde hasta con la misma aprobación del FMI, pero en el imaginario popular y en el discurso opositor quedo registrado el desastre. Pero la oposición también tiene su responsabilidad en esto, en vez de buscar la forma de recuperar estadísticas serías tomo el camino fácil de legalizar truchadas por derecha de consultoras que no hacen estadísticas sino negocios fenomenales a partir de sus números dibujados.
Bajo esta lupa discursos como el del 1 de mayo puedan ser cuestionado para el periodismo o para los políticos, pero seguramente no para los casi 8000 mendocinos que hoy están construyendo o ya terminaron su casa con el PROCREAR, o los 7000 que recibieron su vivienda del IPV o los que ven su barrio hoy en construcción.
Lo mismo pasa con los deportistas de Mendoza que reciben las becas y el apoyo para su desarrollo deportivo de alta competencia o los miles de chicos que de las escuelas que reciben los fondos para participar de los juegos Evita o competencias interprovinciales o regionales o materiales deportivos para sus escuelas.
Los cientos de vecinos que ven su calle asfaltada, los lavallinos que tienen agua potable que nunca tuvieron, los que usan el metrotranvía o el trasbordo, los miles de padres que son atendidos en el Notti, los productores pequeños que no se movilizan con los mismos gritones de siempre sino que suman su esfuerzo a la Bodega de pequeños y medianos productores, los miles de alumnos, docentes, padres que pasaron y pasaran por la Brújula, y una larga lista de etc. Y así en cada rubro de la gestión.
Decíamos más arriba que es de política boba decir que está todo bien Y es cierto que faltan miles de kilómetros y calles por asfaltar mejorar y ampliar, que el transporte urbano todavía espera muchas mejoras y quizás alguna revolución, que los hospitales públicos necesitan desde hace varias gestiones más presupuesto, mejor administración, que la educación es un desafío permanente y otra larga lista de etcéteras. Pero también es política boba, el discurso de la tragedia anunciada y el derrotismo permanente.
Quizás en esa visión política de la tragedia permanente haya que buscar el origen de la sorpresa del casi 40 por ciento de los votos que recibió el oficialismo en las recientes PASO y que tomó por sorpresa a más de uno en la política y el periodismo. Al oficialismo no le alcanzó y deberá esforzarse mucho si quiere seguir gobernando la provincia, pero también es cierto que después de ocho años de gestión desastrosa según la calificación escuchada reiteradamente 40 por ciento de los votos no parece avalar 100 por ciento ese adjetivo.
Algo similar pasa con la factura del discurso del gobernador el 1ro de Mayo. Qué se esperaba que dijera; Señores hice todo mal, nos equivocamos en todo. Gracias nos vemos pronto Es obvio que cualquier gobernador que termine su mandato hará un balance detallado de su gestión, resaltará sus logros e intentará capitalizarlos. Se podrá criticar si fue muy largo, si algunas cosas se repitieron innecesariamente, pero imposible criticar a alguien porque defiende con convicción lo que está seguro ha hecho.
Más allá de actores principales o de reparto las historias se repiten. Hace 50 años don Arturo Jauretche decía que la clase media vota bien cuando está mal y vota mal cuando está bien Hoy la discusión, provocadora por cierto como todo Jauretche, es la misma. Prueba de que la historia es cíclica e interminable como el pensamiento y el ser humano mismo.
@Marcelopez2202