Ya está claro que los peronistas tendrán que sacarse la foto juntos el domingo 19 cuando se sepa al ganador de esa interna, si quieren seguir con chances para junio. Ya Matías Roby dijo que se va a alinear, Guillermo Carmona sabe que el Justicialismo es la base en la que se sustenta el Frente Para la Victoria, con lo que seguramente caerá en la conclusión, como ya lo ha hecho antes, de que tras la competencia hay que acompañar al representante elegido.
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¿La batalla empieza el 20 de abril?
Y ahí llegará la hora de los Intendentes. Según sea el resultado del plebiscito municipal en que se han convertido estas Paso para los jefes comunales justicialistas, se sabrá cuántos votos podrán sumarle a la fórmula oficial del FPV.
Es que los intendentes aportan los caballos de fuerza que le hace falta al motor del oficialismo. Eso motivó una extraña dicotomía en las estrategias partidarias en estas elecciones: Que el radicalismo se preocupe de que las boletas sean dobladas de tal forma que la cara visible de cada lista en el cuarto oscuro sea la de Cornejo, mientras que los peronistas han doblado la boleta colocando al frente de la misma al Intendente municipal.
Para que no surjan confusiones que los diezme, han salido en banda a repartir las boletas a las casas con el argumento de que el ciudadano no tendrá ni tiempo ni ganas de andar eligiendo entre las decenas de alternativas que se le presentarán el domingo.
La estrategia de departamentalización por parte del justicialismo, que anunció este medio hace tiempo, es lo que lo tiene a Cornejo mesurado por más que está claro que el próximo domingo será el más votado.
La idea de Roby llega un poco tarde para prender masivamente: sostiene que el radicalismo ya eligió su candidato a gobernador, por lo que propone la que ciudadanía se concentre en elegir al mejor competidor justicialista. Es lógica pura, pero en el juego político las reglas marcan que el corte de boleta es escaso.
Lo raro es que los radicales no se pusieran de acuerdo en los distritos más trascendentes: por ejemplo, en San Rafael hay 6 precandidatos en diferentes boletas de Cambia Mendoza.
Igualmente, Cornejo los bendijo a todos porque busca sumar votos ya, para impresionar en abril a fin de desmoralizar a los que le vayan a competir en junio. Lo que no se sabe es si esa suma no será algebraica luego, cuando pasen las Paso y tengan que tirar todos para el mismo lado con vistas a las elecciones generales. Porque aquello de que el que pierde patea en contra, a veces se vuelve realidad, especialmente en el radicalismo.
En la otra trinchera, apuestan a eso y al mediano plazo. Saben que ahora no se arrimarán mucho a los números que mostrará la oposición en las candidaturas de cargos provinciales. Pero como los encuestadores parece que no se han tomado el trabajo de hacer finos números que reflejen cuánto efectivamente le pueden aportar los Intendentes a la fórmula oficial, la ideal del justicialismo es apostar a la doble tracción y, entonces, salir con fuerza en la próxima campaña sabiendo que los heridos en el combate de la interna radical difícilmente aporten a la causa con la misma fuerza que en las Paso.
Creen que esta batalla merece tener el protagonismo que se le daba en los tiempos medievales a la caballería pesada. Cada jefe comunal que haya salido airoso en estas Primarias, será visto como ese cuerpo de elite que puede cabalgar para abrir paso en el ejército enemigo.
Para entonces, se espera que los Caballeros municipales del peronismo salgan decididos a romper las filas enemigas en el marco de un plan de combate colectivo establecido por el comandante y no combatan sólo por la gloria y el honor de su territorio.
Eso dependerá de las reales chances de combate que surjan de los números que se lean en los diarios el 20 de abril, cuando se sepa si empieza o no allí la verdadera batalla.