El de ayer no fue un día más en la por demás turbulenta y agitada vida de la política argentina. Un ex presidente uruguayo, Jorge Batlle, el mismo que años atrás tildara de una manga de ladrones a los argentinos habló de que Cristina quiere que la echen y que hace todo lo posible para que eso suceda; el senador nacional jujeño Gerardo Morales denunció que lo amenazaron de muerte tras la aparición de afiches en donde sale retratado al lado del ex fiscal Nisman con la leyenda te va a pasar lo mismo; la diputada Lilita Carrió fue muy lejos con sus habituales denuncias al lanzar que el domingo, el día de la inauguración de las sesiones ordinarias en el Parlamento, la presidenta romperá la Constitución planeando un autogolpe, además de manifestar su vida y la de los opositores corre peligro si acuden a la Asamblea y por si fuera poco, el ex vicepresidente y gobernador de Mendoza, Julio Cobos, actual aspirante a la precandidatura presidencial al presentar su campaña lo hizo con un polémico afiche en donde asegura que con él vuelve la democracia al país.
- Sitio Andino >
- Opinión >
Entre el vuelve la democracia de Cobos y el fantasma del autogolpe
Las de ayer, sin dramatizar, fueron demasiadas señales verbales e imágenes todas juntas y en un solo día que nada bien le hacen al clima político nacional. Porque en verdad, también puede que sea un serie de actos torpes, muy torpes de sectores anti K, opositores que por criticar a quien gobierna no hace otra cosa que hacerle el caldo gordo a un gobierno que lo que persigue, cada vez con más claridad, es fidelizar al porcentaje de sus más fanatizados seguidores.
Lo más sorprendente de todo puede que haya sido la aparición estruendosa de Cobos en el ruedo de la campaña. Cobos tiene la necesidad de ganar en visibilidad, de hacerse un lugar a los codazos en la interna radical que lo va marginando y conduciendo a un posible acuerdo con el macrismo al que se opone cada vez más desde una posición minoritaria y débil. Pero para sobrevivir, Cobos quiere fortalecerse, vaya ironía en función de su pasado reciente, desde el radicalismo de paladar negro; aquel que no traicionará el perfil y la tradicional social demócrata del partido.
El afiche con la leyenda vuelve la democracia es provocador hasta el tuétano, porque si bien quedan pocos meses para el fin del gobierno de Cristina, hay sectores kirchneristas tan sensibles que pueden llegar a ir lejos, muy lejos, frente a lo que podrían considerar como un insulto de quien fuera el vicepresidente que Néstor le acercó a Cristina para su primera presidencia.
El problema es la reacción. La Argentina tiene que cuidarse de la reacción y de los reaccionarios que puedan aparecer frente a la cercanía de la fecha en la que el poder pasa a ser parte del pasado.
Los publicistas de Cobos explicaron que con el lanzamiento del afiche en la redes sociales y en la vía pública, lo que han querido resaltar son aquellos valores de los que el radicalismo ha hecho gala en toda su historia. Junto al vuelve la democracia aparece una segunda pieza con el ahora Cobos, el mismo recurso que utilizara Alfonsín en los 80. Es un mensaje hacia fuera de la interna también, pero mucho más hacia la lógica en la que se mueve el pensamiento del votante radical, han dicho desde la agencia de creativos que trabajan para el gobernador y vicepresidente.
Sin embargo y más allá del objetivo cumplido desde el márketing político, en el país parece vivirse horas cruciales. Cruciales en el sentido de que gran parte de la sociedad pretende que desde la dirigencia se calmen las aguas y se tranquilice el debate. Y la exigencia, claro está, va directo a quienes hoy protagonizan el rol opositor, porque poco se puede esperar ya, a esta altura, de quienes ejercen casi irracionalmente el rol de oficialistas duros y puros.