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por Marcelo Torrez

¿Qué hay detrás de los desdoblamientos?

 La ola desdobladora que se ha apoderado de la mayoría de los intendentes del oficialismo está indicando muchas cosas, entre las primeras que salta a la vista es la poca o nula confianza de quienes quieren separar sus elecciones en los departamentos de lo que tenga o pueda mostrar el Gobierno provincial al momento de ser examinado por la ciudadanía cuando se acerque a votar y, por supuesto, separarse del clima nacional que envuelve al gobierno de Cristina para su último año de gestión.

Pero además, comienza a mostrarse con claridad, la aparición de un nuevo foco de poder interno dentro del peronismo mendocino que se prepara para la sucesión tomando distancia del Ejecutivo que conduce Francisco Pérez con el fin de exponer una opción electoral diferente a lo que pueda ofrecer el gobierno, con el doble fin de quedarse con las principales candidaturas del Frente para la Victoria y, a la vez, demostrar cierta postura crítica con todo lo que se hizo hasta ahora en tres años de gobierno.

Detrás de los desdobladores, que fijarán elecciones en sus territorios para el 12 de abril las primarias PASO y para el 18 de junio la elección de los intendentes, aparecen las figuras de los más históricos dirigentes del peronismo provincial como el vicegobernador Carlos Ciurca; el intendente de Las Heras, Rubén Miranda; el intendente azul de Maipú, Alejandro Bermejo y los hermanos Emir y Omar Félix, uno intendente de San Rafael y el otro director de Mendoza en la petrolera YPF.

Ya hemos analizado desde este espacio que los intendentes que han buscado desengancharse de la fecha de elecciones generales, también han buscado un camino que los lleve hacia su propia salvación en el convencimiento de que los ciudadanos de sus departamentos cuando voten, desenganchados de los ánimos tanto provincial como nacional, lo harán a favor de sus gestiones y de sus reelecciones en muchos casos.

Están seguros de eso y ni siquiera se permiten discutir la mínima posibilidad de que pueden equivocarse con esa maniobra, seguros de que sus vecinos no pondrán en la balanza a la hora de ir a las urnas esa sensación de cambio de ciclo o fin de ciclo que se ha instalado, y ni siquiera tendrán en cuenta la inflación, los problemas de inseguridad y menos que menos tomarán en sus manos la oportunidad de castigar con el voto en contra a un gobierno que cometió errores con una política económica que desplazó ciudadanos hacia fuera del sistema laboral y que condujo al país hacia una encerrona aislado de buena parte del mundo cargando culpas afuera.

De ninguna manera los intendentes que ya tomaron la decisión de desdoblar se percatan de que la realidad social, política y económica pueda arrastrarlos también a ellos. Y quizás tengan mucho de razón. Pero lo que está claro que todo lo hacen por pura y exclusiva conveniencia electoral y propia, adelantándose al posible efecto negativo para el propio oficialismo que pueda causar en el electorado una seguidilla de victorias opositoras en los departamentos gobernados por el radicalismo si es que, como se supone, también adelantan sus comicios.

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