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columna política

Vuelve la presión sobre Pérez para que desdoble las elecciones

Emir Félix desde el sur y Alejandro Bermejo desde Maipú encabezan el lote de intendentes que han vuelto a pedirle al gobernador que desenganche la fecha de las PASO de la elección nacional. Argumentan que serán caóticas y confusas y además creen que el clima nacional amenaza a sus territorios. Pérez resiste, por ahora. Atribuyen al cacique de San Rafael haber advertido que antes de Navidad anuncia el desdoblamiento. Pero consultado para esta columna lo negó. Los pro y los contras.

“Las elecciones PASO previstas para la provincia son tan, pero tan confusas, producto de una ley tan mal hecha que te doy un ejemplo de sus consecuencias: con su aplicación, a mi la gente, el electorado, me va a ver luego del ‘Pare de Sufrir’, el programa de los pastores brasileños y para moverle la aguja a alguien me voy a tener que tirar al suelo implorando un milagro divino para ser escuchado”.

Con esas palabras, medio en broma y mucho en serio, un intendente del peronismo describió el humor que existe en el interior del partido gobernante en torno a las primarias del año próximo, un problema de difícil resolución para el gobierno de Francisco Pérez que en las últimas horas ha vuelto a ganar en volumen y rispideces.

La presión por desdoblar las elecciones en Mendoza, al menos las PASO cuya realización por el momento está prevista para el mismo día de las nacionales, en agosto del 2015, volvió a aparecer luego de que el intendente de San Rafael, Emir Félix, volviese a plantear el tema en la mesa chica de discusión política que tiene el oficialismo provincial. Pero por el momento, pese a la embestida del sanrafaelino, la situación sigue sin cambios aunque con la sensación de que antes de que finalice el año el peronismo podría definir oficialmente el controvertido asunto obligando a Pérez –un escenario al que el gobernador se resiste–, a resolver qué hacer en Mendoza con las elecciones.

Félix y Alejandro El Pulga Bermejo, el intendente de Maipú, son quienes encabezan el lote de dirigentes que defienden un adelantamiento y desdoblamiento de las elecciones en la provincia. Sus argumentos se basan no sólo en el panorama caótico que vislumbran para los electores el día en que se realicen las PASO con decenas de candidatos puestos en el menú, sino en un factor que todo el mundo niega, incluyendo a los “desdobladores”: que finalmente el ex vicepresidente y ex gobernador Julio Cobos decida en algún momento bajar a luchar en la provincia como candidato a gobernador, o bien que el radicalismo alcance un acuerdo amplio con el PRO de Mauricio Macri y avancen por el triunfo opositor en Mendoza con lo que no sólo el peronismo se enfrente al riesgo de perder la provincia, sino también varias de las intendencias que hoy están en sus manos con lo que el desastre político sería total.

Días atrás, en una de las habituales y cada más frecuentes reuniones de la mesa política del peronismo, Félix volvió a defender su posición de adelantar las PASO. Allí, Pérez, Ciurca y la línea interna más poderosa del oficialismo, La Corriente, ratificaron que la unidad para mantener la provincia en manos peronistas es vital y primordial y reconfirmaron que las elecciones se harán en sintonía con lo que ocurra a nivel nacional.

La firmeza de la posición mayoritaria por no desdoblar empujó a Félix a redoblar su apuesta. En términos más o menos parecidos, les planteó que si se imponía esa estrategia sin que se permitiese un análisis más de fondo sobre las consecuencias aparentemente negativas que le podría generar al oficialismo tal decisión, pues él resolvería conforme a sus facultades también, disponiendo el desdoblamiento.

Tal fue el ruido interno que generó la posición del intendente sureño, que rápidamente corrió como un reguero de pólvora que Félix anunciaría antes de la inminente Navidad la fecha de realización de las elecciones en su departamento, desdobladas. Félix negó a este diario tal aseveración. Dijo también que tiene tiempo hasta enero para ello, pero admitió que la falta de acuerdo ha provocado un clima tenso en el peronismo describiendo que la situación se encuentra en un punto muerto, con la pelota parada, sin movimiento, a la espera de un golpe.

Quienes mantienen la estrategia de ir a las elecciones como la nación ha ordenado, es decir con PASO y comicios generales en octubre del 2015, aseguran que un posible desbande de los intendentes oficialistas en la provincia podría ser capitalizado a su favor por el radicalismo y en especial por Alfredo Cornejo, el opositor mejor ubicado en las encuestas para quedarse con la gobernación.

Además, intentar calmar a quienes quieren desdoblar, con que más temprano que tarde la presidenta de la nación aceptará el pedido para que se transforme en candidata al Parlasur, el parlamento del Mercosur, encabezando la lista única en todo el país del Frente para la Victoria.

Esa teoría se basa y se sostiene en que a cualquier opositor le será difícil hacerle frente a la presidenta en la consideración general de la ciudadanía porque si bien el gobierno en sí cae en imagen y que se haya instalado con fuerza la sensación de fin de ciclo, la imagen de la jefa de Estado, sobre la base de encuestas difundidas por el mismo oficialismo, se mantiene en valores razonables, lo suficiente como para garantizar un triunfo de los candidatos peronistas.

Pero esos argumentos, por el momento, no hacen mella en el lote de intendentes que presiona por adelantar los tiempos, con lo que la discusión no sólo se mantiene, sino que se ha transformado en el tema político excluyente que tiene hoy por resolver el gobierno de Francisco Pérez.

Existe además en el peronismo otro factor de discusión no menor. Se trata de la voluntad de quienes han manifestado su intención de ser candidatos a gobernador. Algunos de ellos no han demostrado mucha voluntad, a excepción de Jorge Tanús quien mantiene con fuerza su interés. El resto, como Rubén Miranda, Omar Félix, Adolfo Bermejo y los que provienen del gabinete como Matías Roby, Diego Martínez Palau y Marcelo Costa, no dan pasos lo suficientemente convincentes como para jugar por la gobernación.

Entonces surgen las sospechas dentro de la interna peronista, la que apunta a que algunos o la mayoría de estos precandidatos lo que en realidad buscan es un espacio de poder un poco más fuerte del que tienen ahora para cuando llegue el momento exigir lo que en verdad quieren: un lugar en la lista de candidatos a legisladores nacionales o en el propio Parlasur.

Esas especulaciones dan cuenta de que hay muchos dirigentes del peronismo que juegan a permanecer y salvar su propia ropa previendo un escenario de colapso electoral para el año que viene.

Los intendentes que quieren desdoblar y los que no son candidatos a otra cosa que no sea la revalidación del cargo que hoy tienen, también especulan y juegan con la posibilidad del desdoblamiento para adelantar todos los tiempos, evitar un clima de mayor mal humor y jugar a garantizar los territorios que dominan. Con lo que en el peronismo hay de todo, detrás de la estrategia que les garantice al menos lo que tienen, que no es poco, pensando en el control de la provincia y de la docena de comunas que gobiernan.

La presión de Pérez por no desdoblar también se hace sentir. Porque el gobernador ha visto que todos especulan y si buscan salvarse por su cuenta, su futuro político pende de un hilo y sólo quedaría a expensas del azar o de la buena voluntad de quien quede en pie a nivel nacional ante una eventual derrota en la provincia y en la nación.

Por eso es que el gobernador mantiene por el momento su voluntad de su lado en cuanto a realizar las elecciones en forma conjunta con la nación sin desdoblar, y una mayoría exigua lo acompaña en ese sentido. Lo hace a través del uso del poder de la birome, porque muchas de las comunas dependen del auxilio financiero provincial con lo que no pueden sacar los pies del plato. Un método que por el momento le está dando resultados.

Para quienes pretenden descolgarse de las fechas electorales que ha fijado la nación, usan a su favor aprovechar al máximo el clima de sus pagos chicos, el de los territorios, el de los departamentos en donde los caciques no son mal vistos, todos, peronistas y radicales, e inclusive el caso de Jorge Difonso en San Carlos. En una presidencial, el humor nacional y las propuestas a la primera magistratura terminan llevándose todo el interés y es ahí en donde ven que sus posibilidades se ven amenazadas, con lo que no quieren correr riesgos.

Suman a su vez un panorama caótico que puede presentarse en el cuarto oscuro durante las PASO, con decenas de boletas de todos los partidos, candidatos y colores por todos lados y, para colmo de males, el controvertido asunto del financiamiento de las campañas, tema para el cual el gobierno de Pérez ha dicho que no hay fondos suficientes para afrontarlo porque a diferencia de lo que ocurre en el ámbito nacional, en donde el Estado es el propietario de las señales y espacio radioeléctrico y dispone de los espacios en los medios electrónicos para todos los candidatos, el Estado provincial no tiene injerencia, ni facultades para ordenar como sí lo puede hacer la nación para los cargos nacionales.

Así se acerca a las fiestas de fin de año el oficialismo, con varias leyes importantes en discusión legislativas y algunas de ellas como la de Educación trabada y la del Presupuesto camino a eso y tironeado por algunos intendentes que cada día que pasa se convencen más del desdoblamiento para alejarse lo más que puedan de una estrategia nacional que, entienden, puede arrastrarlos hacia la nada.


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