La Quinta Cámara del Crimen condenó a un hombre a 14 años de cárcel, al encontrarlo como autor material del homicidio de Humberto Vicente Tapia, hecho ocurrido el 11 de febrero del 2012 en Los Corralitos, Guaymallén.
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Catorce años de cárcel por matar a tiros a un inocente
La víctima, de 36 años, era tío de quien era el blanco elegido por el agresor, Mario Daniel Aveldaño Camacho.
Según la investigación que lideró el fiscal Tomas Guevara, Aveldaño se quería vengar del sobrino de la víctima fatal, porque este, le había destrozado de un ladrillazo, el parabrisas del auto, durante los incidentes de la fiesta antes mencionada.
Sin embargo, al intentar atacarlo, terminó matando de un balazo al hombre, que nada tenía que ver con el enfrentamiento.
Las pericias y el relato de decenas de testigos, confirmaron que Aveldaño discutió con un grupo de sujetos el día de la fiesta. Estos, luego, le rompieron el parabrisas del auto, y allí comenzó la disputa.
Durante los días siguientes, hubo amenazas, peleas y hasta tiroteos. Cada vez que se veían, se enfrentaban. Aveldaño les tiraba el auto encima, los amenazaba constantemente, contó un testigo.
El 11 de febrero, el agresor quiso tomar justicia por mano propia y fue en busca de ese joven. Lo encontró y le disparó tres veces, pero ninguno de los balazos hirió al hombre, que alcanzó a escapar.
Disconforme, Aveldaño lo siguió y llegó hasta la casa de su tío, donde el joven se había refugiado. Fue allí que el sospechoso comenzó a disparar contra la casa, y una de las balas impactó en el tórax de Tapia, que justo salía del hogar junto a su pareja quien salvó su vida milagrosamente-.
Tapia falleció minutos después y la Justicia inició una larga investigación que duró varios meses.
El principal sospechoso, identificado por testigos en la escena del hecho, estuvo prófugo cinco meses y medio, hasta que fue detenido en un barrio privado de Luján, donde trabajaba como albañil.
Luego, su auto, un Ford Escort señalado por testigos, fue hallado en un horno de ladrillo de Las Heras, donde trabajaba un tío suyo. Allí estaba escondido, entre las ramas de un árbol.
En el debate, el fiscal Guevara pidió 16 años de cárcel por el delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego, pero el tribunal unipersonal formado por Rafael Escot, aplicó la pena de 14 años.
En la sentencia, el juez ordenó el inmediato traslado a la penitenciaría de Almafuerte, donde el condenado cumplirá su pena.